De la población mundial, 80% no forma parte de la sociedad del conocimiento,y una porción de ésta ni siquiera puede ser usuario de sus productos a falta de una educación de calidad , así lo expresó Jaime Urrutia Fucugauchi, presidente de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), durante los Diálogos por la Educación, un encuentro en el que científicos y humanistas reflexionaron acerca de los distintos desafíos que enfrenta México en el tema.

En el 2015 la prueba PISA de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) hizo énfasis en ciencias. México obtuvo 416 puntos, mientras que la media fue de 493 unidades. Un grado o un año escolar representa 40 puntos, lo que en otras palabras señala que México está dos años por abajo de la media de los países de la OCDE y si se compara con países como Singapur está 3.5 años por abajo , explicó el consejero de la Junta de Gobierno del Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, Eduardo Backoff Escudero.

Ante este panorama, Urrutia Fucugauchi aseguró que la ciencia permea la vida diaria de las personas y las innovaciones se dan a un ritmo cada vez más acelerado y esto es la construcción de lo que se llama la sociedad del conocimiento, que está transformando a las economías de libre mercado impulsadas por la ciencia, la innovación y el desarrollo tecnológico.

Por ello las naciones que tienen las capacidades industriales y sólidos sistemas de educación e investigación pueden insertarse en la generación de este nuevo conocimiento, lo que hace que la brecha sea más grande con otras naciones y recordó que 80% se encuentra sin poder contribuir a esta nueva sociedad del conocimiento.

Estamos relegados a ser usuarios y en muchos países dadas las capacidades locales que se tienen ni siquiera se pueden usar algunas de estas nuevas innovaciones, y el reto para las naciones es sencillo: tenemos que construir sistemas educativos de calidad, capacidades e infraestructura, y para ello se requiere inversión económica, pero lo más importante en cómo hacer para tener niños y jóvenes que tengan una preparación adecuada para que puedan insertarse en esta nueva forma de desarrollo de las sociedades .

Por su parte, Ranulfo Romo, mencionó que nuestro país se ha convertido en un exportador de jóvenes talentos en las ciencias que ven cristalizados sus sueños de hacer ciencia en otros laboratorios del mundo y no en su patria; un hecho lamentable, consideró, ya que el Estado los forma durante 20 años para que terminen entregando su potencial en otros países.

Además, el investigador emérito del Instituto de Física de la UNAM, Jorge Flores, hizo énfasis en la enseñanza de las matemáticas en educación básica, ya que ésta es la puerta a un maravilloso mundo, hoy en día negado a la mayoría de los jóvenes por una deficiente preparación de los docentes, por lo que, desde su punto de vista, ese debería ser un rubro importante a considerar en la reforma educativa.

Otras de las mesas de diálogo fueron Educación, Lenguaje y Comunicación y Educación de Calidad. La apertura de los diálogos sobre la educación; en esta última mesa se tuvo la intervención de José Ramón Cossío, quien sostuvo que tanto la reforma educativa como la Ley General del Servicio Profesional Docente, ambas publicadas en el 2013, son de la mayor importancia para hablar de la calidad educativa que tanto se anhela.

Además de Aurelio Nuño Mayer, titular de la SEP, quien aseguró que hoy en día nuestro sistema de educación pública es uno de los cinco más grandes del mundo, con 34 millones de alumnos, más de dos millones de maestros y más de 260,000 planteles educativos; sin embargo era necesario actualizarlo , aseguró, tomando como base una educación de calidad y dio algunas de las razones: Faltaba más apoyo a la profesionalización de los maestros, la carrera magisterial estaba sujeta a reglas clientelares y no a reglas basadas en el mérito. La organización de las escuelas derivaba en sistemas rígidos donde no se fomentaba la pedagogía en las clases ni la innovación. Había un exceso de burocracia, así como una gran desigualdad al interior del sistema en el acceso a las condiciones materiales de las mismas . (Con información de la AMC)

nelly.toche@eleconomista.mx