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Escalabilidad, una opción ante la obsolescencia
Armar una computadora personal ya no tiene las complicaciones que se presentaban hace solo unas décadas.
Foto: Reuters
Armar una computadora personal ya no tiene las complicaciones que se presentaban hace solo unas décadas. Teniendo todos los componentes y con la ayuda de un desarmador magnetizado, uno puede construir su propia computadora de escritorio en menos de una hora, una cantidad de tiempo menor a la que toma armar un juego de Lego tradicional. Así lo demostró Intel en Cocina tu PC, un evento en el que la compañía de chips que ahora incursiona en la nube, presentó algunas de las ventajas de construir nuestra propia computadora personal.
Los componentes básicos del CPU de una PC de escritorio se reducen a 10: fuente de poder, tarjeta madre, procesador, memoria RAM, disco duro, tarjeta de vídeo, un sistema de enfriamiento, cables, tornillos y un gabinete en donde meter todo esto. En los últimos años, los diferentes tipos de memoria que han aparecido en el mercado permiten que uno pueda elegir un disco de estado sólido (SSD) en lugar de un disco duro.
El proceso de armado es sencillo. Uno monta la tarjeta madre en el gabinete e inserta en esta el procesador; a continuación se coloca el sistema de enfriamiento, se conecta la fuente de poder, la o las memorias DDRAM, la tarjeta de vídeo y se cierra el gabinete. Todo el proceso no lleva más de 50 minutos y si uno conecta una pantalla al CPU recién armado, esta debe mostrar el inicio del sistema básico de entrada-salida (BIOS) o de su remplazo en los últimos años, la Interfaz de Firmware Extensible Unificada o UEFI.
Además de la personalización que conlleva, armar una PC permite garantizar una característica que debería estar presente en todos los dispositivos tecnológicos: la escalabilidad, una opción frente a la obsolescencia programada, que permite en muchos casos anticipar y planificar el diseño y la infraestructura de un equipo de acuerdo con las necesidades del usuario.
La escalabilidad hace que sea posible, por poner un ejemplo, haber construido una computadora hace tres años y aumentar hasta 40% su rendimiento en la actualidad con tan solo adquirir un procesador de generaciones más recientes. Sólo es necesario remplazar un componente específico cuando este ya no funcione o cuando uno de reciente lanzamiento ofrezca ventajas tanto económicas como de funcionalidad al usuario.
“Nos tomamos muy en serio la Ley de Moore y eso hace que constantemente estemos buscando aumentar considerablemente el número de transistores en los procesadores”, dijo Ricardo López Tello director de Client Computing Group para Intel México durante el evento Cocina tu PC.
Con la escalabilidad, la decisión sobre qué componentes elegir y qué software instalar se divide exclusivamente entre el usuario y lo que se encuentra disponible en el mercado. Cada quien puede decidir las combinaciones entre hardware, firmware y software que más se adecuen a sus requerimientos profesionales o de entretenimiento, así como a su presupuesto.
Las opciones presentes en el mercado son diversas y algunos de los componentes de una PC no son compatibles con versiones anteriores de otros. Es muy importante que quien desee construir su propia PC considere este factor y planee qué uso le dará a su equipo y cada cuánto tiempo piensa escalar sus funcionalidades para que este no quede obsoleto.
Durante el evento de Intel, la compañía quiso poner a prueba su tecnología Optane, un tipo de memoria que está a la mitad entre una DDRAM y un disco de estado sólido y la cual sirve para eficientar las tareas realizadas por el usuario con más frecuencia, es decir que la memoria aprende los hábitos de cómputo del usuario y hace que sus acciones más frecuentes se ejecuten con mayor rapidez.
Sin embargo, el problema de la compatibilidad se hizo presente. Las tarjetas madre elegidas para armar los equipos no contaban con las adecuaciones necesarias para que las memorias Optane pudieran ser instaladas, lo que hizo imposible comprobar su desempeño y los beneficios anunciados por la marca.
Pese a este inconveniente, Cocina tu PC de Intel demostró que la escalabilidad es una buena opción para contrarrestar la obsolescencia programada y la imposición de un diseño prefabricado, que no sólo incide en el hardware de un equipo sino también en los programas y aplicaciones que le darán vida a este.
“Generalmente, las computadoras prefabricadas vienen con software ya instalado que promete mayor productividad, sin embargo, a veces este software puede ocasionar que tu computadora funcione más despacio”, indicaron los representantes de Intel durante el evento. Armar una PC propia brinda también la opción de qué sistema operativo y qué programas instalar en el equipo. Así, uno puede olvidarse de aquellos programas que siempre ve activos en una PC prefabricada y que nunca utiliza.