Lectura 3:00 min
En México, 10.5% de los menores trabaja
El factor económico es determinante en la deserción escolar y la labor infantil, ya que la gran mayoría lo hace por que su hogar lo necesita o para contribuir al ingreso familiar.
En México existen aproximadamente tres millones de menores entre 5 y 17 años de edad que realizan alguna actividad económica, de acuerdo con datos dados a conocer por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en el marco del Día Mundial Contra el Trabajo Infantil, conmemorado cada 12 de junio.
Esta cifra, tomada con estadística generada en el 2011, representa una tasa de ocupación de 10.5 por cada 100 niños. Por sexo, la tasa es de 14.1 y 6.8 para hombres y mujeres, respectivamente. El Censo de 2010 del INEGI registró 39.2 millones de niñas, niños y adolescentes.
De acuerdo con los números, las actividades laborales se presentan mayormente en el grupo de adolescentes entre 14 y 17 años con el 72.8 por ciento. Por otra parte, tres de cada 10, es decir 27.2% de los menores, se encuentran en edades de 5 a 13 años.
Garantizar la asistencia escolar de todos los niños y niñas es un derecho fundamental y además es un factor que contribuye a prevenir y erradicar el trabajo infantil. Sin embargo, 39.1% de los menores que trabajan declara no asistir a la escuela, exhibió el INEGI.
La Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus sigla en inglés) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) refieren que el trabajo infantil se contextualiza principalmente en las zonas rurales. En México, del total de niños de 5 a 17 años ocupados, 69.9% se ubica en zonas menos urbanizadas, en tanto 30.1% habita áreas más urbanizadas.
Los motivos que impulsan a los niños al trabajo pueden ser de distinta naturaleza; no obstante, la situación económica de su hogar suele ser uno de los factores de mayor importancia, ya que 27.9% de la población infantil ocupada de 5 a 17 años declaró que trabaja porque su hogar necesita de su trabajo, 25.5% lo hace para poder estudiar y cubrir sus propios gastos, 15.5% para aprender un oficio, en tanto que 13% busca contribuir con el ingreso de sus hogares.
Ante ello, el director ejecutivo de la Red por los Derechos de la Infancia (Redim), Juan Martín Pérez, expresó en entrevista la necesidad de no criminalizar a las familias pobres que tienen la necesidad de que sus hijos participen de las actividades económicas, y externó que se requiere generar espacios laborales para los menores supervisados por las autoridades.
En tanto, Thomas Wissing, director de la OIT para México y Cuba, e Isabel Crowley, representante en México del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), coincidieron en conferencia de prensa que la reforma constitucional al Artículo 123 para elevar de 14 a 15 años la edad mínima para trabajar en México permitirá fortalecer las políticas públicas dirigidas a la prevención y erradicación del trabajo infantil y a la protección de la población adolescente, en particular las que permitan garantizar a esta población la protección en el trabajo y el acceso a la educación.