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Opinión

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Reforma electoral, punto de quiebre

Mariano Espinosa Rafful | Siempre hay otros

Sabemos lo que somos, no lo que podemos ser. Hamlet

Estamos ante el comienzo de un desenlace que se esperaba, se antojaba nada distante, por los supuestos “liderazgos” avejentados en los dos aliados del partido hoy gobernante en México, lo que implica un reacomodo de fuerzas políticas en el Congreso de la Unión, ante la iniciativa de reforma electoral.

Manuel Velazco no deja nada a la imaginación, la joya de la corona no es moneda de cambio para ellos en el verde, que de ecologista tiene poco; porque van por Quintana Roo, en solitario para un 2027, donde no serán pocos los huérfanos de una función cuyos argumentos están a la vista y lectura del respetable pueblo.

Y el partido del trabajo no queda tras, dice quítate que ahí voy yo; salvaguardando los dineros que le llegan por ser parte de una puesta en escena más, muchos años de mover un abanico sediento de poder, sin permitir que las plurinominales sean tocadas, en esa discursiva de ahorro.

Alberto Anaya cuenta con 79 años en su haber, en la década de los setenta la edad no representaba mucho, era sinónimo de experiencia política, hoy la exigencia es la renovación de cuadros, que van tropezando con sus propias palabras, como Luisa María Alcalde en Morena, varios años en el recorrido, desde legisladora federal 2012-2015, pero lejos de la realidad de la inmensa mayoría de los mexicanos de a pie.

El tutor de esta reforma que anuncia este miércoles la presidenta Sheinbaum en su conferencia mañanera es Pablo Gómez; un irreverente hombre de izquierda de esos años donde también había un partido hegemónico, más cerca de la Cuba revolucionaria y no la tiranía de ahora, un marxista sobreviviente del sexenio anterior y muchos otros.

Disminución de recursos a los partidos políticos es una buena, en la suma de quitarle a la política de la simulación y el engaño, dinero que pueden bien utilizar en otros proyectos o programas para los pobres, muy pobres que ni siquiera huelen los beneficios en una carta abierta, de heridas de décadas en el abandono. 

Al ser una reforma constitucional, se requerirán las dos terceras partes para que pase esa primera aduana, hasta antes de este tema, franqueable, con pocas diferencias, salvables todas, incluidas las 40 horas para un 2030 nada distante en lo laboral; donde los hasta ayer aliados, verde y PT, están a nada de un punto de quiebre sin retorno.

Dos días seguidos en Palacio Nacional convocadas las partes en discordia, porque lo que realmente está en proceso es el palomeo de las gubernaturas, congresos locales y alcaldías, por lo tanto, vemos que, si el chantaje de las remoras partidistas cuaja, tendremos pronto acuerdos sustentados con alfileres, y candidatos emanados de los tres “aliados” para solo su beneficio político y de poder.

Lo notable y saludable en la transparencia de estas sesiones lejos de San Lázaro o Paseo de la Reforma, sedes del poder legislativo, inmerso en la obediencia del poder ejecutivo y las herencias malditas de López Obrador, no están los otros distractores, que le costarán mucho al país, dos nuevos partidos dentro de un sistema que se niega a reconocerse caduco. 

ENTRE LÍNEAS

Con 79 años a cuestas, Donald Trump ofendió y acusó a los demócratas, una y otra vez, de no pararse a aplaudirle, en un discurso cargado de odio contra los migrantes, olvidando su origen. Lo cual traerá consecuencias electorales en las intermedias de los Estados Unidos en contra de los republicanos.

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