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Plan nacional de banda ancha
Ayer participé en el seminario Hacia un plan de banda ancha, organizado por el Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE), en la mesa La Gobernabilidad del Sector Telecom para Habilitar un Plan de Banda Ancha .
Durante mi intervención mencioné que para nadie hay duda de que la elaboración de un plan nacional de banda ancha para México es imperativo. Comenté que es lamentable que a cerca de un año de que concluya la administración del presidente Calderón estemos discutiendo sobre la necesidad de la elaboración de un plan de esta naturaleza.
Traje a colación el caso del plan nacional de banda ancha, elaborado por la Federal Communications Commission (FCC) de Estados Unidos -órgano regulador al que le tomó cerca de nueve meses elaborar dicho plan-, que en primer lugar hizo un diagnóstico sobre el estado que guardaba EU en términos de acceso de la población y las empresas a redes de banda ancha, el grado de competencia por región en los diferentes segmentos, alámbrico e inalámbrico, de los precios y velocidades que se observan en los distintos mercados de ese país, los problemas de calidad que enfrentan los usuarios que contratan servicios de acceso a banda ancha, entre otras cuestiones.
Una vez que el equipo que de manera exclusiva se dedicó a dicho esfuerzo tuvo listo el diagnóstico, se enfocaron a determinar las metas de largo plazo para EU en términos del porcentaje de hogares con acceso a redes de banda ancha, a velocidades específicas. Asimismo, el ejercicio le permitió a la FCC determinar las modificaciones necesarias a las reglas que dependen de la actuación de ella misma, así como las modificaciones necesarias al marco legal que habrían de proponerse al Congreso de ese país.
Para darnos una idea del esfuerzo realizado por la FCC, ese órgano regulador llevó a cabo 36 diferentes talleres y seminarios públicos sobre el tema en distintas partes del país, que fueron seguidos en directo en los sitios donde se llevaron a cabo y a través de transmisiones por Internet por cerca de 10,000 asistentes, que generaron ideas que permitieron dar forma a cerca de 31 procedimientos de consulta pública para temas específicos (public notices), produjeron cerca de 23,000 comentarios a la FCC, además de 1,100 escritos de diferentes interesados que implicaron 13,000 páginas de documentación recibida; finalmente, dicho esfuerzo significó la realización de nueve audiencias públicas en diferentes ciudades de EU.
Todo esto viene a colación porque da una idea del tamaño del verdadero esfuerzo que debe llevar a cabo la autoridad en nuestro país. Si queremos cambiar de fondo al sector y dotarlo de un plan nacional de banda ancha, debemos contar con un diagnóstico de fondo, no uno hecho por consultores o por organismos internacionales; debe ser un diagnóstico hecho por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes o la Comisión Federal de Telecomunicaciones. Ello permitirá que podamos definir, como sociedad, las metas a las que aspira México en términos de banda ancha y los cambios legales y reglamentarios que se requieren para permitir mejorar el ecosistema bajo el que se desarrolla la infraestructura de acceso de banda ancha en nuestro país, así como para impulsar una adopción más rápida por parte de la población de los servicios que se proveen a través de estas redes.
Sabemos que se requiere modificar la ley para lograr una regulación efectiva en materia de dominancia, para replantear la forma en que se regula la interconexión en un contexto de redes de nueva generación, para dar un papel más protagónico al consumidor, para replantear un cambio de fondo al concepto de servicio universal en nuestro país y la forma de financiarlo y operarlo, entre varios temas. Pero tenemos que hacerlo en serio, no a través de desplantes mediáticos o en Twitter.
Hagamos ese verdadero esfuerzo. No sigamos engañándonos con que sí tenemos estrategia pero que ésta se compone de esfuerzos dispersos. No privemos a los mexicanos de una estrategia suficientemente discutida y bien definida, el Congreso sin duda entrará de lleno a esta discusión. No nos engañemos en que el Congreso hará los cambios que exactamente requiere el sector. La esperanza no es un método.
Por cierto, ojalá que el Presidente de la Cofetel se acuerde pronto de que hace casi 12 meses venció el plazo para que resolviera el tema del sistema de precios tope de Telmex, que determina el curso de las tarifas de servicios básicos de telecomunicaciones entre el 2011 y el 2014, servicios entre los que no está la banda ancha por cierto. También está pendiente la consolidación de áreas de servicio local, ambos temas benefician directamente la economía de los usuarios. Ambas medidas no requieren cambios al marco legal para su implementación.
*El autor es Diputado Federal. Presidente de la Comisión de RTC y Secretario de la Comisión de Comunicaciones.