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El misterio epidemiológico y la confianza ciudadana
En febrero de 2021, Sidddhartha Mukherjee publicó en The New Yorker un interesante artículo titulado ¿Por qué la pandemia parece estar afectando a algunos países más que a otros? En el texto el autor desarrolla lo que llamó “el Misterio Epidemiológico” provocado por el COVID-19 y dispara una serie de preguntas que buscan respuestas sobre las razones que explican las grandes diferencias de mortalidad entre países pobres y ricos por la pandemia. Escribe ... a medida que la pandemia envolvió al mundo durante los últimos meses, seguí pensando en las preguntas que podrían explicar las discrepancias. ¿Fue un misterio epidemiológico? ¿Fue la “estructura demográfica” de una población el factor real? ¿Se exageraron las disparidades al subestimar, con sistemas de información de mala calidad que oculta el costo real a los analistas de salud pública? ¿Fue la respuesta del gobierno una variable crítica? ¿O hubo otros factores menos obvios en juego? … cuando comencé a hablar con colegas de todo el mundo, descubrí que mi perplejidad era ampliamente compartida. Para muchos estadísticos, virólogos y expertos en salud pública, las disparidades regionales en la mortalidad por covid-19 representan el mayor enigma de la pandemia…
El 1º de febrero de 2022, un año después de que el Dr Mukherjee, periodista y premio Pulitzer por su libro “El emperador de todos los males: una biografía del cáncer”, la revista The Lancet publicó un artículo elaborado por investigadores del Instituto de la Métrica y Evaluación para la Salud (IHME por sus siglas en inglés) titulado “La preparación para una pandemia y COVID-19: un análisis exploratorio de las tasas de infección y mortalidad, y los factores contextuales asociados con la preparación en 177 países, del 1 de enero de 2020 al 30 de septiembre de 2021”, en el cual se documentan algunas respuestas a las interrogantes del editorialista del New Yorker. A decir de sus autores … aunque el mundo sigue bajo las garras de la COVID-19, ya se están realizando esfuerzos cruciales para comenzar a aprender de la respuesta a la pandemia… Los encargados de formular políticas han comenzado a desarrollar propuestas a nivel mundial y nacional a fin de garantizar que el mundo esté mejor preparado cuando se presente la próxima pandemia, si emerge un nuevo patógeno mortal y de rápida propagación…sin embargo, es preciso identificar los factores contextuales asociados con la reducción de las tasas de infección y mortalidad con el propósito de guiar el camino a largo plazo que permitirá hacer frente a las amenazas futuras.
El objetivo de esta investigación fue realizar un análisis exploratorio sobre la prevención y el tratamiento de la COVID-19 en 177 países y territorios durante 21 meses de epidemia. Las variables de interés eran las infecciones por SARS-CoV-2 y la tasa de mortalidad de los infectados. Se identificaron los factores conocidos de infección y mortalidad por SARS-CoV-2 que generalmente se consideran fuera del control de los formuladores de políticas (como la altitud, el perfil de edad y la estacionalidad de la enfermedad) y controlando el efecto de estas variables, se exploraron asociaciones con 28 factores que los formuladores de políticas sí pueden controlar. Las variables exploradas se asociaron con índices de preparación para pandemias; indicadores de capacidad del sistema de salud; variables de gobernanza; y medidas de la desigualdad económica y la confianza de las sociedades en su gobierno, la ciencia y sus comunidades.
Las conclusiones de esta oportuna publicación son las siguientes:
- La capacidad de atención médica, medida a través del índice de cobertura efectiva o el índice Acceso y Calidad de los servicios, así como, la preparación y respuesta ante pandemias (Índice JEE) y de Seguridad Sanitaria Global (GHS, por sus siglas en inglés) no se correlacionaron con la variación entre países de las infecciones por SARS CoV-2 o su mortalidad. Es importante mencionar que ninguno de estos índices tiene en cuenta las consecuencias de un liderazgo deficiente y entornos políticos disfuncionales, que a la larga se ha demostrado que tiene más efecto en el deficiente manejo de la epidemia.
- Los niveles más altos de confianza (gubernamental e interpersonal) presentaron una asociación estadísticamente significativa con menos infecciones durante todo el período de estudio, por su parte, la baja corrupción gubernamental tuvo una asociación más pequeña pero aun estadísticamente significativa con menos infecciones. En cambio, ninguno de los dos presentó una correlación significativa con la mortalidad. Tampoco, ningún otro factor social (desigualdad económica o confianza en la ciencia), medidas de capacidad del estado (eficacia del gobierno o fragilidad del estado) o características de política (democracia electoral o populismo) tuvo una asociación estadísticamente significativa con la variación entre países en infecciones o mortalidad.
- Una forma de cuantificar la contribución de la confianza a los resultados de COVID-19 es con un contrafactual. Si se asume que estas asociaciones son causales y todos los países mejoraron la confianza en el gobierno al nivel de Dinamarca (aproximadamente el percentil 75 de los países estudiados), se habrían reducido 9% menos la infecciones a nivel global. De manera similar, si todos los países mejoraran la confianza interpersonal al mismo nivel (el percentil 75 de los países estudiados), el efecto sería aún mayor: 40.3 % menos de infecciones hubieran ocurrido en el periodo de estudio.
- La confianza es un recurso compartido que permite a las redes de personas hacer colectivamente lo que los actores individuales no pueden. Investigaciones anteriores han evaluado que las relaciones de confianza afectan los resultados de salud a través de afectar diversas formas de capital social: de unión (entre redes de individuos), de puente (entre diferentes redes de individuos) y de enlace (con gradientes de poder y autoridad). Las relaciones de confianza en estas tres formas de capital social han afectado claramente los resultados de salud en la pandemia de COVID-19.
Este análisis documenta respuestas al interrogante del “misterio epidemiológico” e identifica factores que explican parte de la variación en la pandemia de COVID-19 y sugiere áreas de inversión potencial para prepararse para la próxima amenaza de pandemia. Por ejemplo, los gobiernos deben mejorar sus estrategias de comunicación de riesgos y participación comunitaria para aumentar la confianza que las personas tienen en la orientación del gobierno en las crisis de salud pública, especialmente en entornos con niveles históricamente bajos de confianza interpersonal y gubernamental. Además, no se puede bajar la guardia en la promoción de la salud para abordar los riesgos modificables clave (obesidad, diabetes, hipertensión arterial) que podría ser una condición importante para reducir las muertes en algunos escenarios pandémicos.
*El autor es profesor de la Universidad de Washington del Departamento de Ciencias de la Medición en Salud y del Instituto para la Métrica y Evaluación en salud y coautor del articulo analizado.
https://www.healthdata.org/about/rafael-lozano
Twitter: @DrRafaelLozano