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¿Ver el Mundial en la oficina? La decisión que puede disparar (o hundir) la productividad
Permitir los partidos en horario laboral puede mejorar el ambiente y el compromiso… o afectar el desempeño. Expertos explican qué deben considerar las empresas ante el Mundial 2026.
Mundial oficina
El Mundial de Futbol 2026 generará un mar de emociones, pero no solo en el país, también en las organizaciones, puesto que muchos partidos se realizarán en horario laboral. Ante este panorama, permitir que los colaboradores sigan los encuentros desde la oficina puede ser un factor que juegue a favor.
El ambiente festivo que rodea al torneo se contagia, incluso entre quienes no son aficionados. Por ello, las organizaciones deben asumir que los colaboradores estarán atentos a los partidos, lo que puede afectar su nivel de concentración.
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La neurociencia dice que el tipo de emociones que tienes impactan la concentración, la memoria y la toma de decisión, por ello el mundial impactará”, señala Ana Estrada, experta en desarrollo humano y CEO en Brújula Interior.
Control o flexibilidad: el dilema de las empresas
Ante esta situación, las empresas tienen dos opciones: controlar la agenda de los empleados o capitalizar el momento al aprovechar el mundial utilizando la inteligencia emocional para que toda esa montaña rusa de emocione juegue a favor”.
Imponer restricciones no garantiza mayor productividad, al contrario, puede generar efectos negativos. Si los colaboradores no tienen permitido ver los partidos, buscarán alternativas, lo que incrementa la distracción y fomentará dinámicas informales dentro del trabajo.
En ello coincide Melhina Magaña, cofundadora de Daucon, quien advierte que limitar el acceso no se traduce en mayor concentración, al contrario, puede detonar conductas de clandestinidad que afectan la cultura organizacional, el negocio y la relación con los clientes.
Hay que erradicar la ambigüedad, porque cuando no hay una postura clara de cómo y cuándo se pueden ver los partidos, las personas la llenan con su propia percepción y eso puede crear caos”, puntualiza Melhina Magaña.
Ana Estrada agrega que, ante la prohibición, los colaboradores encontrarán la manera de ver los partidos: “en el celular, a lo mejor nos inventamos que vamos a ir a un lado y tenemos que salir o nos vamos a una comida y nos quedamos más tiempo”.
El Mundial como salario emocional
Más que restringir, Melhina Magaña sugiere preguntarle a los colaboradores quiénes quieren ver el partido y cuáles son prioritarios, como el inaugural, porque permitirles ver los partidos va a representar un salario emocional.
Aunque no hay estudios que digan que permitir ver el Mundial va a subir la satisfacción, sí hay estudios que dicen que si la gente puede decidir hace acuerdos y autodeterminarse pueden estar más motivada, lo cual se traduce en mayor desempeño.
En este sentido, Magaña retoma el trabajo de Edward Deci y Richard Ryan que dice que la autodeterminación es una de las cosas más importantes para mantener la motivación.
Abrir el diálogo permite encontrar soluciones prácticas: colaboradores dispuestos a extender su jornada, reorganizar actividades o compensar tiempos para cumplir con sus responsabilidades a fin de ver los partidos.
“Si está bien ejecutado que la gente pueda ver y tener acceso a los partidos se puede apalancar la compañía para crear un sentido de identidad y pertenencia, pero si esta desordenado se vuelve, permisión y el mensaje que se maneja es que la compañía no es seria, que no tiene orden y que no estaba preparada”.
Organización y reglas claras, la clave
Las empresas también pueden capitalizar el momento como una oportunidad de integración, por ejemplo, organizando espacios para ver los partidos o dinámicas durante el medio tiempo.
Las empresas que ponen pantallas quitan la distracción de donde lo voy a ver y están concentrados para terminar e ir a ver el partido”, puntualiza Ana Estrada.
No obstante, la flexibilidad debe ir acompañada de reglas claras; permitir ver los partidos no implica relajar objetivos, sino definir prioridades, entregables y tiempos desde el inicio.
Además, no se requiere una gran inversión, en muchos casos, basta con ofrecer flexibilidad y facilitar la organización del equipo.
“Las empresas que aprovechan estos eventos a favor y le dan la flexibilidad al empleado de disfrutarlo, salen del Mundial con colaboradores más comprometidos, más conectados y más leales”.