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Un tecnócrata que se forjó en la crisis del 82
Sus clases en el ITAM eran de las más peleadas; ha sido referente a nivel nacional e internacional.
Sin duda, la crisis de 1982 marcó su vida profesional. El destacado economista de la licenciatura en el ITAM, “tras reorientar su camino” y salvarse de una tradición familiar de ser contador, veía cómo la crisis de 1982 dejaba a las reservas del Banco de México sin un solo dólar por vender.
Fueron años difíciles, que “gracias a Dios a ustedes no les tocó cubrir”, ha dicho Agustín Carstens, el gobernador del banco central que está a días de convertirse en el primer gerente general, de un país emergente, del Banco de Pagos Internacionales (BIS, por su sigla en inglés) cuya experiencia se hizo en una economía emergente.
De acuerdo con Catherine Mansell Carstens, aquella crisis marcaría su vida profesional: “El enfoque de desarrollo y gran compromiso que siente como funcionario público para llevar a cabo una carrera que apoye a su país, le viene desde la fuerte experiencia del 82”.
Se alejó del instituto central para cursar su maestría y doctorado en la Universidad de Chicago, entre 1983 y 1985, donde conoció a su esposa, la economista autora de uno de los libros más reconocidos sobre finanzas populares.
Regresó a México, al banco central que le formó y donde ha hecho escuela. Vinieron los años de trabajo en el área de investigación económica del Banxico, donde le abriría la puerta, en 1991, a otro joven economista: Alejandro Díaz de León.
Ha sido catedrático en el ITAM, del área de economía. Sus clases de macroeconomía eran de las más peleadas.
“Yo no tuve el honor de ser su alumno, pero una amiga mía muy cercana sí; ella me compartía parte del conocimiento que el doctor Carstens les impartía. Era claro desde entonces y siempre utilizaba imágenes cercanas y cotidianas a sus alumnos, refiere Luis Pérez Lezama, director del Primer Think Tank Veracruzano, SAVER.
Bien informado y respetuoso
Varios de los economistas y estrategas que aconsejan hoy a inversionistas tuvieron contacto en algún momento con Agustín Carstens.
Carlos Capistrán, economista para México y Canadá en Bank of America, recuerda desde Wall Street que coincidió con él justo en la transición de Guillermo Ortiz a su gubernatura.
“Fui director de análisis macroeconómico y debía ir dos veces al mes a la Junta de Gobierno a presentar análisis de cómo venía la parte macro y la de base monetaria (...) Recuerdo un viernes, bastante tarde terminé una nota sobre demanda de dinero y se la envié. Cuando llegué a mi oficina el lunes siguiente, muy temprano, tenía ya una hoja con los comentarios de puño y letra del doctor Carstens. Era claro que trabajó la nota el fin de semana, que la leyó a fondo y hacía comentarios muy buenos e importantes”.
Marco Oviedo, hoy jefe de Research de Barclays, refiere que en su paso por el área de Planeación Hacendaria también coincidió con Carstens.
“Por alguna razón no estaban ni Alejandro Werner, ni Miguel Messmacher —los subsecretarios— y subí a ver una presentación con él. Todos los trabajos y presentaciones debían tratar un punch line o detalle. De él aprendí que si uno quiere comunicar algo, tiene que ser muy claro”.
El negociador
Catherine Mansell dice que su esposo disfruta de aprender. Y que le vio en acción en el proceso parlamentario de los años en que se desempeñó como subsecretario y secretario de Hacienda.
Esa habilidad que desarrolló como titular de las finanzas nacionales, que favoreció la aprobación de la reforma tributaria que aumentó el IVA y el ISR, cuando era secretario de Hacienda, la volvió a aprovechar como gobernador a favor de la aprobación de las reformas estructurales.
Uno de sus amigos de la infancia lo confirma. Rafael Chávez, actual secretario general de la Universidad Panamericana, cuenta que agendar una cita con su excompañero del Colegio Alemán era muy difícil.
“Recuerdo perfecto, cuando estaba negociándose el paquete de reformas. Agustín desayunaba y comía con los diputados y senadores, en citas de uno a uno. Les explicaba la relevancia de los cambios propuestos. Sin duda fue determinante su esfuerzo para avanzar en estas reformas y sensibilizar a los legisladores”.
Consejero de banqueros
Gabriel Casillas, director de Análisis Económico en Banorte–IXE , relata cómo lo buscan los funcionarios internacionales del más alto nivel y el enorme respeto que le tienen.
“Me ha tocado ver cómo el presidente de Banco Central Europeo, Mario Draghi, lo ha consultado. Fue sin duda la experiencia mexicana en la reestructuración de la banca, un referente para la crisis bancaria de la Unión Europea del 2010”.
Es en esta experiencia del mexicano que los siete gobernadores integrantes del Consejo Directivo del BIS le seleccionaron para ser su banquero central.
Pitcher de alta potencia
Su esposa dice que entre sus pasatiempos, para relajarse, sin duda el beisbol es lo primero. Gerardo Rodríguez Regordosa, director de Estrategia de Mercados en BlackRock, recuerda que cuando trabajo con él entre el 2000 y el 2003, jugaban en el equipo de beisbol. Era un pitcher zurdo de gran potencia.
Alejandro Rodríguez, excompañero también del Colegio Alemán, con quien estuvo en el equipo de handball Juventus, recuerda que era un gran deportista.
“Pasábamos mucho tiempo juntos en los entrenamientos, desde temprano, los sábados. Jugábamos tochito, beis, tenis y handball”.
Refiere que eran bien recibidos en la casa del otro. Vivían ambos en Coyoacán, lo que más de una vez les hizo pasar veranos para recordar.
Como el de 1974, cuando abrió sus puertas el Cine Coyoacán, entre Viena y Centenario. “Veíamos una película tras otra, todos los días. De comedia y de aventuras. Fue un gran verano”.
Comenta que en secundaria, antes, se transportaban en los “delfines”, como les llamaban a los camiones en aquellos años. Carstens recuerda que, alguna vez, le tocó que subieron el precio del camión, y como no le alcanzaba, tuvo que irse caminando. “Claro que uno se enoja cuando no le alcanza el dinero. Por eso es importante tener la inflación bien anclada”, aseguró.