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Thomson y Baker: combinación de análisis y sentimientos
Astros y Phillies pelean en la Serie Mundial con dos coaches que destacan el trabajo de sus jugadores, mismos que están en el equipo gracias al profundo análisis de estadísticas.
Foto: Reuters
En el papel, Houston y Philadelphia parecen ser dos equipos distintos que pelean por el Clásico de Otoño, sin embargo hay algo que los une y que los ha llevado donde está. Sus respectivos coaches, Dusty Baker y Rob Thomson, han sabido aprovechar lo que la big data ha dejado en las franquicias que ahora comandan.
Cada vez cobra más relevancia lo que algún equipo de cualquier disciplina puede hacer con la recabación de datos para mejorar, concretamente, los resultados dentro de su liga o deporte. El béisbol es uno de los ejemplos más certeros en dicho punto, pues el análisis de estadísticas ha sido sinónimo de éxito, incluso los propios Astros presumen esto en su única Serie Mundial ganada en 2017.
Jeff Lunhow fue la mente maestra que invirtió en tecnología para llevar al equipo de Houston al protagonismo. Guiado por Sig Mejdal, extrabajador de la NASA que llegó a estudiar parámetros de sueño, el equipo creó un sistema que destacaba a jugadores que podían aportar al equipo con base en su rendimiento específico. Pese a que Lunhow salió de la franquicia a mediados del 2020, el trabajo que realizó por tres años marcó un precedente en uno de los equipos más constantes de la MLB en la actualidad.
Hay tres puntos que destacan en cómo utilizan sus datos: contratar jugadores y desarrollarlos para que sean parte de la élite, ser líderes siempre en tecnología e innovación y maximizar el rendimiento de sus elementos con la práctica médica (anticiparse a lesiones). Esto los ha llevado a disputar cuatro de las últimas seis Series Mundiales en la MLB.
Baker deja atrás los números para enfocarse en sus jugadores y asegurar que se sientan bien en la cancha: “No importa en qué escuela o lado estés, nada funciona todo el tiempo. No hay absolutos en los deportes, no mientras juegues contra alguien del otro lado que puede arruinar tu plan de juego (...) No sé, tal vez la gente no se da cuenta de que lleva años perfeccionar tu oficio, y también de la necesidad de entrelazar el béisbol moderno y el béisbol antiguo, y el hecho de que estos tipos son humanos, y son seres humanos, y no son solo números”, sentenció Baker en su momento.
Por su parte, Philadelphia ha seguido el modelo que enfoca sus contrataciones y proyecciones a las estadísticas que mejor le funcionen a futuro. No es casualidad que hayan logrado regresar a los playoffs por primera vez desde 2011 luego de alcanzar la cuarta masa salarial de la MLB con 255 millones de dólares.
Una amplia reestructuración en la manera de seleccionar y entrenar a sus prospectos desde hace tiempo ahora también da frutos. Dave Dombrowski fue claro con el panorama que se encontró en la institución tras convertirse en el presidente de operaciones de béisbol del equipo: “No estaba satisfecho con el aspecto de desarrollo de jugadores de la organización”. Fue así como apostaron por generar conexiones importantes con las ligas menores y reemplazaron al coordinador de bateo y al director de desarrollo de lanzadores, por mencionar un par de movimientos en la franquicia.
Rob Thomson llegó a unos Phillies ya estructurados y con una mala racha, misma que se encargó de mitigar para llevarlos hasta el Clásico de Otoño. Los resultados hablan por sí solos y, si algo ha dejado en claro el coach es que no es alguien que constantemente esté al tanto de las estadísticas.
“Realmente no miro mucho esos números (...) tal vez los gerentes generales, los propietarios, los presidentes, estén tratando de lograr algún tipo de equilibrio en el análisis y el béisbol de la vieja escuela. No sé. Eso es lo único que puedo pensar”, comentó el coach de Philadelphia antes de celebrar que, pese a la fuerte inversión de dinero en big data, las decisiones en el diamante pasan exclusivamente por él.
kg