Lectura 5:00 min
Paulina Lavista celebra 81 años reordenando un siglo de historia cultural
La exposición "Temáticas en blanco y negro", en el Seminario de Cultura Mexicana, es una muestra dividida en cinco ejes que ofrece un panorama de su obra y que la llevó a reordenar su imponente archivo de 100 mil negativos. A través de anécdotas sobre personajes clave de la cultura mexicana —como su esposo Salvador Elizondo y Jorge Ibargüengoitia—, la fotógrafa Paulina Lavista defiende la honestidad del blanco y negro, el valor de sus innovadores "fototextos" y la permanencia de la técnica química tradicional.
Paulina Lavista presenta exposición. Foto EE: Nelly Toche.
"El lenguaje es más directo con el blanco y negro; el color, de alguna manera, vulgariza, hace obvio lo que debería ser evocación". Con esa contundencia y la lucidez de quien ha pasado más de medio siglo escribiendo con luz, la emblemática fotógrafa mexicana Paulina Lavista presentó su nueva exposición, "Temáticas en blanco y negro".
La muestra, que vestirá las paredes de la Galería del Seminario de Cultura Mexicana durante todo junio y julio, coincide con su cumpleaños número 81. Lejos del retiro, Lavista se define como una creadora en plena madurez que ha aprovechado este hito para enfrentarse a un titánico ejercicio de revisión personal: reordenar y catalogar su imponente archivo de más de 100 mil negativos.
La exposición no es solo una retrospectiva; es un mapa ordenado de su propia existencia y de la memoria cultural de México, dividido minuciosamente en cinco grandes ejes temáticos.
Las cinco estaciones de una mirada
El recorrido arranca con "El teatro de la vida", una sección inspirada en la poesía de Walter Raleigh que retrata los instantes fugaces y cotidianos de la comedia humana. Es aquí donde late con fuerza la presencia de su gran amor y cómplice creativo, su esposo, el escritor Salvador Elizondo, quien fuera su primer curador y monitor, y con quien construyó un matrimonio profundamente productivo basado en una estricta ética artística.
La muestra transita también por "Las arquitecturas del hombre", una faceta que en su momento —particularmente en los años 80— resultó sumamente innovadora y disruptiva, abriéndole las puertas del Museo de Arte Moderno.
Sin embargo, son los retratos de los intelectuales de la época de oro mexicana los que guardan las anécdotas más entrañables. Lavista recordó con humor y afecto a Jorge Ibargüengoitia, a quien capturó en una fila de banco un viernes de pago: "Era un hombre extraordinario a quien no le gustaba para nada ser fotografiado; por eso esa imagen, lograda gracias al azar de nuestra amistad, es tan íntima y valiosa".
La autora y Felipe Leal en la presentación. Foto EE: Foto EE: Nelly Toche.
Fototextos: Escribir con luz
Una de las aportaciones más singulares de Lavista son sus Fototextos. La creadora aclara con firmeza que su intención nunca fue hacer cine ni narrativa secuencial cinematográfica: "Fotografía viene de fotos (luz) y grafos (escritura). Se trata de escribir con luz, de lograr una composición perfecta dentro de la página para contar una historia completa".
En este apartado destacan sus "historietas", entre ellas la famosa secuencia de la pareja en la banca de un parque, un experimento visual y legible que despertó el interés del medio artístico internacional y que la llevó a exponer con éxito en Nueva York.
La defensa de la química frente a la incertidumbre digital
Para Paulina Lavista, la técnica está indisolublemente ligada a la intimidad del retrato. Mirando hacia atrás, reconoce que la década de los 70 fue su etapa más productiva, el momento en que sintió el dominio absoluto del laboratorio. Aunque su archivo está meticulosamente ordenado por fechas y temas en su primera etapa —"después el trabajo me rebasó un poco, pero el orden existe", confiesa— casi todo el material físico fue revelado por sus propias manos.
La fotógrafa lanzó una dura pero necesaria crítica a la actualidad de su oficio: "Sigo revelando, pero lamentablemente ya no hay técnica tradicional ni los papeles de antes en el país. Incluso, se ha vuelto más difícil y peligroso recorrer las calles". Ante esto, ha tenido que transicionar y aliarse con la impresión digital para rescatar luces y contrastes, aunque mantiene su escepticismo respecto al almacenamiento moderno: "No sabemos si dentro de 50 años los archivos digitales que guardamos en casa se van a poder abrir; el trabajo químico de la plata sobre el papel, en cambio, ha demostrado su permanencia durante décadas".
La fotografía como antes. Paulina Lavista.
Un testimonio de esta pureza material es que las fotografías de la exposición se exhiben completamente desnudas, sin cristal ni acrílico, una decisión curatorial tomada junto a Felipe Leal para que el espectador pueda observar la plata viva, la textura del papel y la materia fotográfica sin intermediarios.
Un legado que pertenece a México
Al ser cuestionada sobre el destino final de este invaluable testimonio histórico —que incluye no solo su obra, sino los archivos cinematográficos de su suegro, el realizador Raúl Lavista— la fotógrafa fue contundente. A pesar de haber recibido ofertas de instituciones estadounidenses, como la Universidad de Austin, su deseo es firme.
"No sé exactamente dónde va a quedar cuando yo falte, pero quiero que se quede en México. Los personajes que capturé —Carlos Fuentes, Juan Rulfo, Francisco Toledo, Jorge Luis Borges— son mexicanos y son parte de nuestra historia. El lugar idóneo sería una institución pública como la Fototeca Nacional".
Hoy, consolidada plenamente como fotógrafa y como mujer, Paulina Lavista demuestra que su sensibilidad sigue intacta, encontrando en el azar de la calle y en la memoria de la pintura, una de sus inspiraciones más profundas, la fuerza para no soltar jamás la cámara
Exposición fotográfica: "Temáticas en blanco y negro"
- Autora: Paulina Lavista
- Fecha: Del 30 de mayo al 20 de julio de 2026
- Lugar: Galería del Seminario de Cultura Mexicana, Av. Presidente Mazaryk 526. Polanco. Ciudad de México.
- Entrada gratuita