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Día Internacional del Libro: Lectura en México avanza, pero persisten brechas en hábitos y acceso

En el marco del 23 de abril, que conmemora el Día Internacional del Libro, se observa que el hábito de lectura entre los mexicanos presenta avances paulatinos, pero todavía con importantes desafíos para reducir las brechas de desigualdad en el acceso y la educación.

Librerías en México. Foto EE: Francisco de Anda

Los mexicanos leen un poco menos que antes, en diferentes formatos y diversos géneros, pero todavía leen. Al corte del 2025 se observó que 8 de cada 10 personas alfabetas declaran leer algún tipo de material escrito, desde libros, revistas, manuales de cocina y hasta blogs o foros en internet.

En el marco del 23 de abril, que conmemora el Día Internacional del Libro, se observa que el hábito de lectura entre los mexicanos presenta avances paulatinos, pero también importantes desafíos para reducir las brechas de desigualdad.

El total de lectores (79% de la población alfabeta) de materiales escritos muestra una ligera recuperación tras la caída registrada durante la pandemia. Sin embargo, el panorama sigue siendo desigual: factores como la escolaridad, el acceso a materiales y el tiempo disponible continúan influyendo de manera decisiva en los niveles de lectura.

En cuanto a la lectura de libros específicamente se observó que casi la mitad de los mexicanos leyó al menos un ejemplar en los últimos 12 meses. El promedio de libros leídos por persona se mantiene relativamente bajo: cada lector promedió 4 títulos al año. Esta cifra contrasta con estándares internacionales y evidencia que, aunque existe un vínculo con la lectura, este no necesariamente se traduce en hábitos constantes o profundos.

Uno de los aspectos más relevantes del estudio es la diferencia por nivel educativo. Las personas con educación superior presentan índices de lectura 1.4 veces mayores que las personas con educación básica o menor.

Estas diferencias también se observan en el tipo de materiales que se leen; mientras las personas con mayores niveles escolares leen textos más técnicos o de literatura, las personas con menores niveles de educación se inclinan por contenidos breves digitales. 

La brecha educativa en la lectura muestra que la asistencia escolar no sólo obliga a las personas a leer para su desarrollo académico, sino que fomenta esta hábito en la vida de las personas fuera de las aulas. De hecho, se observa que en todos los grupos etarios más del 70% de los lectores aseguran hacerlo por gusto, más que por necesidad.

El formato también revela cambios importantes; si bien el libro impreso sigue siendo el material más leído, el consumo digital ha crecido de manera sostenida. El acceso a teléfonos inteligentes y plataformas en línea ha facilitado la lectura de artículos, blogs y noticias, aunque esto no necesariamente implica un aumento en la lectura de libros electrónicos.

El acceso a los libros es otro de los grandes retos: 1 de cada 2 personas que leen por gusto y 3 de cada 4 que leen por necesidad acceden a los libros a través de un regalo, un préstamo o una descarga gratuita. Lo que muestra que comprar libros es un lujo que, incluso los lectores más empedernidos, no pueden permitirse en la mayoría de los casos. 

Las razones para no leer son otro indicador clave; entre quienes declararon no haber leído en el último año, el desinterés o falta de motivaciónla falta de tiempo se mantienen como los principales obstáculos. A esto se suma la preferencia por otras actividades de entretenimiento, como ver televisión o navegar en redes sociales. Estos factores reflejan que el problema no es únicamente de acceso, sino también de hábitos culturales y prioridades en el uso del tiempo.

En términos de acceso a materiales, el estudio muestra que una proporción significativa de lectores obtiene libros de manera gratuita, ya sea a través de bibliotecas, préstamos o descargas en línea. Sin embargo, la compra de libros sigue siendo limitada, lo que también impacta en el desarrollo del mercado editorial.

Leer más y mejor

Algunas experiencias internacionales sugieren que la promoción de la lectura entre la población requiere de políticas que faciliten el acceso a los libros, la disponibilidad y diversidad de ejemplares y la promoción de espacios y tiempos para la lectura.

La expansión de programas públicos, el impulso a bibliotecas comunitarias y la integración de tecnologías digitales podrían contribuir a cerrar las brechas. Asimismo, fomentar el hábito desde edades tempranas sigue siendo una de las estrategias más efectivas.

Más allá de las cifras, el desafío radica en transformar el acceso en hábito y el interés en práctica constante, en un país donde leer aún no es una actividad generalizada, pero sí una puerta al desarrollo cultural y educativo. Además de tener múltiples beneficios para la salud mental y física documentados en estudios científicos.

Licenciada en Economía y Especialista en el Género en la Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Ha complementado su formación con estudios en Periodismo Incluyente y de Derechos Humanos en la International Women’s Media Foundation. Actualmente es coconductora del podcast Futuro 2050 de El Economista, donde se exploran temáticas sobre tecnología, ciencia y sociedad.

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