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Da inicio campaña contra piratería de libros en México
El 44% de consumidores ha adquirido libros impresos ilegales y el 48% ha hecho lo mismo con ediciones digitales, revela la Coalición por el Acceso Legal a la Cultura.
Actualmente en nuestro país se estima que cuatro de cada 10 libros físicos a la venta son piratas. De acuerdo con un estudio efectuado por la Coalición por el Acceso Legal a la Cultura, A.C. (Calc), el 44% de los consumidores de libros físicos han adquirido ejemplares ilegales, mientras que el 48% de consumidores de libros digitales acceden a ellos de manera ilegítima.
El 50% de consumidores de libros pirata han admitido acceder a ejemplares falsos más de dos veces al año. Por ello, la suma anual por la compra de ediciones no legales asciende a los 1,700 millones de pesos, estima el gremio.
Por ello, la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem) y la Asociación de Librerías de México (Almac), con el apoyo del Centro Mexicano de Proyección y Fomento de los Derechos de Autor Sociedad de Gestión Colectiva (CeMPro), han lanzado la campaña antipiratería de libros #PongamosPuntoFinal, con el objetivo de "generar conciencia sobre el grave daño que provoca a autores, editores y libreros la piratería de libros digitales y en papel", de acuerdo con un comunicado compartido por la Caniem a este medio.
Esta campaña, se anuncia, se basa en tres acciones básicas: exponer el problema existente sobre la piratería física y digital en México; invitar a la sociedad a defender el libro original comprando en librerías, comercios electrónicos, comercios establecidos, y denunciando la piratería; y, finalmente, reafirmar el valor de comprar el original a través de una serie de acciones que generen conciencia para fomentar el consumo de los libros originales. Estas acciones, al menos en el corto plazo, se llevarán a cabo a través de las redes sociales y anima a los usuarios y entusiastas de los libros para amplificar la pugna.
En este contexto, la industria editorial y de libreros ha recibido un revés económico con la restricción de la vida pública y, con ella, el cierre de librerías y otros puntos de venta de publicaciones físicas, así como la decisión de interrumpir la venta a domicilio en el caso de varias cadenas de librerías.
Con ellos, algunas editoriales, como este diario compartió el pasado jueves 23 de abril, han tenido que interrumpir su producción de abril y mayo, así como han afrontado reducciones en ventas de ejemplares de hasta el 79 por ciento.