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Opinión

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Los relámpagos de octubre

Guillermo Deloya Cobián

No son pocos los instrumentos de poder que se tienen a la mano como cuando se está al frente de un partido político. Sobre todo, en nuestro país, donde la verticalidad de las decisiones dentro de dichos institutos y la generosa capitalización de recursos provenientes del financiamiento público hacen de aquellos un ansiado remanso desde donde se pueden dirigir destinos y encumbrar fortunas.

No hay duda que Morena transita por esa misma lógica. De ahí el enmarañado entuerto en el cual se han metido desde varios meses atrás y en el cual, paradójicamente y con un resabio de sarcasmo, no habrían podido desenredar sin el apoyo de aquella institución que en otros episodios tanto han denostado en su actuar: el Instituto Nacional Electoral.

Sin embargo, la declaratoria del instituto respecto a un empate técnico en la encuesta para la definición del presidente del partido, poco auxilia en la resolución de un conflicto que tiende a ahondarse y, además, parecería una abdicación de la responsabilidad de los señores consejeros a efecto de pronunciarse por un ganador dentro de un margen tan cerrado. La confusión se multiplica al no contar con explicaciones claras sobre la diferencia funcional de una encuesta de preferencias y la dinámica designativa de una elección constitucional.

La bizarra pregunta es, en este caso, si el escenario conviene a quien indiscutiblemente es el gozne desde el cual rotan los destinos de Morena. A mi parecer sí, aunque aún faltan algunos capítulos por ver en esta interesante serie de eventos. Sería ingenuo pensar que alguien con la maestría política como lo es Andrés Manuel, se mantendría realmente ajeno a los temas del partido del cual es fundador.

Su aparente lejanía en aborrecimiento a las formas del pasado donde el jefe de Estado era de facto el jefe de partido, no resultan más que una pantalla fenomenal en la que probablemente se encuentre su verdadera intención: no conceder la mayoría de edad para la resolución de problemas a sus cohabitantes de casa política y solidificar, una vez más, su indiscutible liderazgo. Conmigo las soluciones, sin mí la hecatombe.

Pero el tiempo pasa y en un escenario donde diversas encuestas de reciente publicación ubican a Morena al frente de las preferencias electorales para 2021, sería un daño infligido sin razón alguna. Casi 200 distritos, 13 gubernaturas y centenares de presidencias municipales con alta posibilidad de ser ganados por ese partido esperan soportar la victoria en organización, oferta política y movilización al sufragio. Mientras el oleaje siga siendo violento y no haya acuerdos, al igual que al general José Guadalupe Arroyo, personaje inolvidable de Jorge Ibargüengoitia, el destino caprichoso y revolucionario les puede jugar una mala pasada a aquellos que prefirieron llevar la reyerta y rebosante confianza al campo de batalla.

* Guillermo Deloya Cobián es licenciado en derecho, con especialidad en derecho fiscal, maestro en economía y gobierno y doctor en planeación estratégica y políticas de desarrollo.

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Guillermo Deloya Cobián

Guillermo Deloya Cobián es oriundo de Puebla, licenciado en derecho, con especialidad en derecho fiscal, maestro en economía y gobierno y doctor en planeación estratégica y políticas de desarrollo. Actualmente cursa la maestría en escritura creativa en la Universidad de Salamanca. Es articulista y comentarista en diversos medios de comunicación nacionales y locales, ha publicado ocho libros, además de diversos ensayos en temas que van desde lo económico, político y jurídico, hasta una novela histórica ubicada en el siglo XVIII. Es comentarista y analista en temas de política, economía y jurídicos en ADN40. Ha desarrollado una constante actividad docente como profesor universitario tanto en Puebla como en la CDMX. Cuenta con una trayectoria en el sector público de veintiocho años donde ha ocupado cargos en los ámbitos federal y estatal, en la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, en la Procuraduría General de la República, en la Secretaría de Hacienda y Crédito Pública, en el Consejo de la Judicatura Federal y el Gobierno del Estado de Puebla, fue Coordinador del Instituto Nacional para el Federalismo y el Desarrollo Municipal, INAFED, de la Secretaría de Gobernación y ha ocupado diversos cargos partidistas.

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