A diferencia de Estados Unidos y los países europeos, México subutiliza la información meteorológica y climática que produce el Servicio Meteorológico Nacional, según su coordinador, Jorge Zavala Hidalgo, quien platicó con El Economista sobre los diferentes productos de información que ofrece el SMN y sobre el nuevo radar que instaló el servicio en Altamira, Tamaulipas.   

Los radares meteorológicos son una rama de los radares. Los primeros radares se desarrollaron para detectar aviones durante conflictos bélicos de principios del siglo XX y a partir de este uso, fue que también comenzaron a ser utilizados para detectar precipitaciones, ya sean lluvias, granizos o nevadas. 

Un radar meteorológico es un instrumento que emite energía electromagnética en una longitud de onda específica, la cual es reflejada por el fenómeno meteorológico para después regresar y ser detectada con el mismo radar. Con estas señales reflejadas se obtiene información sobre la ubicación de la precipitación; si se trata de agua líquida (lluvia), granizo o nieve y su altura.

El SMN, que depende de la Comisión Nacional del Agua, puso en operación hace unos días un nuevo radar meteorológico en la ciudad de Altamira Tamaulipas, el cual tendrá como principal objetivo mejorar los pronósticos hidrometeorológicos en el sur de Tamaulipas, el norte de Veracruz y el oriente de San Luis Potosí. 

Una particularidad del nuevo radar del Servicio Meteorológico Nacional es que funciona con efecto Doppler, es decir que es capaz de detectar si el fenómeno meteorológico se está acercando al radar o si se está alejando y la velocidad a la que se mueve. Además, su función de doble polaridad permite medir el tamaño de las gotas o los granizos. Con estas cualidades técnicas, el SMN puede estimar con mayor precisión la cantidad de precipitación que está cayendo en una región. 

“A diferencia de la medición puntual de la precipitación, esto nos da una medición espacial y temporal con mucho más resolución”, dijo Zavala Hidalgo y añadió que el nuevo radar permite tener una medición completa en un volumen de 250 kilómetros cada 10 minutos. Los datos recibidos por el radar son convertidos en las clásicas imágenes de falso color que se ven en los fragmentos meteorológicos de los programas de noticias, con el fin de observar la evolución de los fenómenos meteorológicos.

Los radares meteorológicos habilitan la previsión de corto plazo, es decir que permiten atender fenómenos meteorológicos que ya están ocurriendo o aquellos que están muy próximos a ocurrir, lo que ayuda a tomar decisiones de emergencia, como la evacuación de comunidades y la protección de infraestructuras. 

Poco uso de información meteorológica

De acuerdo con el coordinador del SMN, además del uso que se hace de estos radares para la protección civil y el resguardo de infraestructuras, la información meteorológica incide en la calidad de vida, en la toma de decisiones y en la economía de las personas. No obstante, este uso de la información requiere de la participación de la sociedad, que debe hacerla suya para poder planear sus actividades diarias.      

El SMN cuenta con una red de radares, de los cuales varios están fuera de operación por falta de mantenimiento. Entre los que sí están operando actualmente se encuentran el radar del Cerro Catedral, que da cobertura al Valle de México, Morelos, Michoacán e Hidalgo; el radar de Acapulco, que da cobertura a los fenómenos provenientes del Océano Pacífico y a aquellos que ocurren en Guerrero, parte de Michoacán y Morelos). A estos se añade el nuevo radar de Altamira, Tamaulipas, y próximamente iniciará operaciones uno más de estos radares, que estará ubicado en la ciudad de Los Cabos en Baja California.

Pero también hay varios radares del SMN que requieren de mantenimiento para funcionar de forma adecuada. Entre estos están el radar de Sabancuy, en Campeche; el de Cancún; el de Mozotal, Chiapas, y el de Puerto Ángel, en Oaxaca.  

Pese a que son más los radares del SMN que requieren mantenimiento que los que están en operación, el servicio meteorológico no se ha quedado ciego gracias que ha realizado un desarrollo de software que posibilita homogeneizar la información que reciben de radares de distinta marca, tecnología y hasta de distinto país. 

Los radares que envían información al Servicio Meteorológico Nacional incluyen los seis radares instalados por el Servicio Meteorológico de Estados Unidos en la frontera con México; además de aquellos que son administrados por la Universidad de Guadalajara y por el Servicio de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex)

En total, actualmente el SMN monitorea un total de 10 radares que alimentan la red de redes de información con la cual cuenta el servicio y que sirve para hacer pronósticos meteorológicos con plazos 24 horas, cuatro días y dos semanas, los cuales sirven tanto para prevenir en materia de protección civil y actividad logística (cierre de carreteras, por ejemplo), como para ayudar a los agricultores a proteger sus cultivos ante granizos y heladas.  

Otro servicio es el de la climatología, que abarca una perspectiva del clima en los próximos tres meses y  que sirve para que la propia Comisión del Agua pueda planificar la operación de las presas que administra y de los sistemas de riego que provee.

“Todo esto tiene un valor reconocido a nivel mundial. En México se usa parcialmente y yo creo que todavía hay mucho espacio para enriquecer la utilidad de la información meteorológica y climática”, dijo. 

Por esta razón, Zavala Hidalgo dijo que el SMN planea incrementar la cobertura de estos radares, con 20 más de estos equipos a nivel nacional, lo que tendrá un costo total de entre 500 y 600 millones de pesos.

rodrigo.riquelme@eleconomista.mx