Los eventos sociales ligados a la violencia que iniciaron en septiembre tuvieron ya un impacto en el consumo interno del tercer trimestre, según observaciones de Carlos Capistrán, economista en jefe de Bank of America Merrill Lynch, para México.

En conferencia de prensa, dijo que es difícil estimar la proporción del impacto que tuvieron estos hechos en la demanda agregada, sin embargo, evidenció que en septiembre se frenó la recuperación que ya traía la economía, lo que coincidió con lo más fuerte del conflicto social .

La economía traía ya una dinámica de recuperación consistente en el verano y, durante la parte más fuerte del conflicto, en septiembre, vimos ya inversión negativa (...) y se enfrió la economía (...) y creo que está relacionado con el conflicto social , dijo.

Al reducir de nuevo su previsión de crecimiento para México, a 2% para este año y 3% para el 2015 (tres décimas menos que su previsión anterior), consigna que los eventos que tuvieron mayor peso en su consideración para corregir sus previsiones son de orden exógeno: el precio del petróleo y el arranque del año en Estados Unidos.

No obstante, reconoció que desde mediados de este año, en uno de sus primeros ajustes al pronóstico del Producto Interno Bruto (PIB), consignó como un factor de riesgo a la baja en su previsión el impacto de la inseguridad en la trayectoria de la economía.

Consumo interno, otra señal

De acuerdo con el experto, las ventas alcanzadas durante el Buen Fin, que resultaron las más bajas en los tres años que lleva esta iniciativa, podrían estar evidenciando el impacto de las protestas que se presentaron en determinados centros comerciales del país.

Reconoció que no se puede precisar con facilidad qué tanto afectaron estos eventos sociales a las compras, sin embargo, estimó que lo que no se gastó en ese evento podría recuperarse en la temporada navideña.

De acuerdo con el índice de la Asociación Nacional de Tiendas de Autoservicio y Departamentales (ANTAD), al corte de noviembre se registró una caída de 1.7% anual en el 2014. El dato fue divulgado el lunes pasado.

Esta caída se profundizó respecto del año previo, también con corte a noviembre, que fue de 0.2% y venía desacelerando desde el 2011, cuando estaba en 10.7 por ciento.

Con la mira en largo plazo

El economista de BofA, que recientemente se reunió con inversionistas internacionales, destacó que existe preocupación sobre los eventos sociales y el clima de inseguridad, pero matizó que también tienen claro que no es un clima generalizado.

Aseguró que esta preocupación no ha permeado en las decisiones de inversión de largo plazo, ni espera que vayan a afectar el atractivo que han generado las reformas en sectores como el energético y el de telecomunicaciones.

Hizo ver que desde mayo de este año comenzó a observarse un avance en la inversión fija, que fue consistente hasta el mes de agosto.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), este indicador pasó de un registro anual de caídas consecutivas a una primera expansión de 1.4% en mayo, para cerrar en agosto en 4.8% de variación anual.

Sin embargo, el dato al mes de septiembre registra un menor crecimiento. La inversión fija creció 4.5% anual y evidencia el impacto de los eventos sociales, según lo dicho por el economista de BofA.

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