Para BBVA Bancomer, el nivel de endeudamiento en moneda extranjera de las empresas mexicanas no representa, de momento, un riesgo sistémico. No obstante, aclara que ciertas firmas pueden ser más vulnerables ante depreciaciones adicionales, por lo que habrá que poner atención en la evolución de sus fundamentales.

Después de la crisis del 2008 y ante la relajación de las políticas monetarias para tratar de apuntalar la economía global, empresas mexicanas, principalmente las grandes, recurrieron al apalancamiento en moneda extranjera dadas las menores tasas en dólares y mayores plazos.

Cifras del Banco de México (Banxico) refieren que, al cierre de septiembre del 2015, el saldo del financiamiento en moneda extranjera de las empresas mexicanas ascendió a 2.5 billones de pesos. Aunque a partir del segundo semestre del 2014, cuando el dólar comenzó a apreciarse, este tipo de fondeo empezó a disminuir, el saldo se ha incrementado precisamente por el tipo de cambio.

De acuerdo con el documento Situación Banca de BBVA Bancomer, el financiamiento de las empresas mexicanas en moneda extranjera representó 57% del saldo total, una de las cifras más altas registradas desde el 2002. Las fuentes principales son: deuda bursátil emitida en el exterior y los créditos otorgados por intermediarios del extranjero, así como créditos otorgados en México por la banca comercial y de desarrollo denominados en dólares. Destaca la deuda bursátil, con 28.0 por ciento.

En su reporte, el banco destaca que son las empresas grandes las que tienen un mayor porcentaje de su deuda en moneda extranjera, toda vez que son éstas las que podrían tener más operaciones en otros países, y por lo tanto, parte de sus ventas y activos podrían estar denominados en una o varias monedas, y con ello solventar más fácil sus compromisos financieros.

Los datos a septiembre del 2015 indican que 34.1% del saldo total del crédito de las empresas grandes estaba denominado en moneda extranjera, mientras que en las medianas era de sólo 9.6%, y las empresas micro y pequeñas concentraban 2.5 y 4.5%, respectivamente .

Por sectores, las empresas con la mayor parte del saldo de su deuda en moneda extranjera son: servicios, con 41.2%; manufacturas, 39.6%; construcción, 15%; agropecuario, 2.7%, y minero, con 1.5 por ciento.

Los resultados indican que los sectores de energía, materiales, telecomunicaciones y consumo no básico son los más sensibles a las variaciones cambiarias. Ya que la mayoría de estos sectores tienen un alto porcentaje de ventas en el extranjero, podrían tener que refinanciar su deuda sin mayor dificultad o hacer un mayor esfuerzo para incrementar sus ingresos, reducir sus costos o incluso vender algunos activos , precisa el documento.

BBVA refiere que aunque la evidencia parece indicar que la depreciación del tipo de cambio no ha tenido un efecto generalizado en el endeudamiento neto o la rentabilidad de las empresas, sobre ciertos grupos de empresas sí parece haber un mayor impacto.

Se observa un mayor riesgo de deterioro en aquellas empresas cuyos pasivos en moneda extranjera ya superan el valor de sus activos, que tienen un porcentaje relevante de pasivos en moneda extranjera que vencen en el corto plazo .

Aclara que, por el momento, las dificultades que enfrentan algunas empresas no parecen estar trasladándose hacia el sector bancario.