Los mexicanos sabemos que ahorrar nos da sensación de seguridad, bienestar, prevención y tranquilidad a futuro; sin embargo, no todos tienen la oportunidad de hacerlo y quienes sí, lo hacen a través de mecanismos informales. De invertir ya ni se diga: muy pocos recurren a esta práctica, principalmente por desconocimiento y desconfianza.

La Encuesta Nacional de Finanzas Digitales 2015 realizada por piggo, plataforma digital de Grupo Bursátil Mexicano (GBM), revela que 62% de los consultados sí acostumbra ahorrar primordialmente para la educación de los hijos , construir, comprar o remodelar un bien inmueble o para las emergencias.

No obstante, poco más de la mitad de los que sí ahorra (52%), lo hace en los llamados guardaditos en casa y alcancías; 39% en cuentas de ahorro bancarias; 24% en cajas de ahorro; 16% en tandas, apenas 2% en pagarés bancarios, y 1% en sociedades de inversión.

Las cifras se tornan más dramáticas cuando se trata de invertir. De acuerdo con la misma encuesta, apenas 30% de los consultados invierte. Las razones principales de quienes no lo hacen son desconocimiento sobre el tema (36%); insuficiencia de recursos (32%); desconfianza (18%), y temor a perder dinero, al considerar que es arriesgado (15 por ciento).

Entre quienes sí invierten, la mayoría lo hace en productos no financieros como un negocio (32%) y bienes raíces (20%), 17% lo hace en pagarés bancarios; 12% en fondos de inversión; 10% en metales, y sólo 5% en casas de Bolsa.

Pero al parecer, la edad influye en la práctica de ahorrar o invertir. La encuesta de piggo revela que entre más jóvenes, mayor es la tendencia a invertir que a ahorrar, mientras que los más adultos optan por guardar su dinero.

El estudio precisa que entre los jóvenes de 20 a 25 años, 48.9% prefiere ahorrar y 51.1% invertir; en tanto que en las personas de 41 a 45 años, el porcentaje pasa de 57.7 a 42.3% respectivamente.

Piggo considera que el ahorro informal y la baja inversión en los mexicanos se debe a la baja penetración de la educación financiera y a una escasa oferta de productos. Por ello, considera que los servicios digitales se convierten en vehículos idóneos para revertir esta situación, al impulsar la inclusión e incrementar el uso de productos formales.

La encuesta arroja también que 40% de los entrevistados no sabe cuáles son las ventajas de, por ejemplo, la banca en línea, donde ve mucho potencial.