Debido a que muchos países de bajo y mediano ingreso no han traspasado íntegramente los recientes aumentos de los combustibles a los consumidores, enfrentarán un costo fiscal muy alto, advierten especialistas del departamento de finanzas públicas del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Consideran necesario hacer el retiro del subsidio de manera ordenada, mediante reformas y un componente clave en su consideración para despertar la conciencia de los consumidores. Es transparentar la información sobre la magnitud de lo que representa el subsidio a las gasolinas.

David Coady, Valentina Flamini y Matías Antonio establecen que la mayoría de los países de ingreso bajo y medio han permitido un traspaso de 70% del incremento de la gasolina en el mercado internacional hacia los consumidores en los últimos tres años. En este grupo se encuentran las economías de América Latina y el Caribe.

Lo anterior se compara desfavorablemente si se considera que en los países avanzados y emergentes de Europa este porcentaje es mucho mayor, de entre 150 y 180%, es decir, que pagan incluso más que el precio internacional.

Según los especialistas, el traspaso se calcula como el aumento de los precios nacionales dividido por el incremento de los precios internacionales. Incluso hacen mención de la existencia de subsidios en algunas economías del G-20, que va en contra del compromiso establecido en Pittsburgh, donde se instó a eliminarlos gradualmente.

ARDE EL RIESGO

Ejemplos de traspasos incompletos son la mitad de los países de Oriente Medio y Asia Central, en donde el año pasado el subsidio representó un costo de 2.3% del PIB, mientras que en la mitad de los países de África subsahariana superó 1.3% del PIB.

Caso contrario, en países como Chile, Botswana, Liberia, Sudáfrica, Turquía y Zimbabwe, adoptaron un mecanismo automático de fijación de precios que garantiza el traspaso íntegro de las variaciones de los precios internacionales a los consumidores nacionales.

Aunque los especialistas reconocen que no es la panacea. Para reducir los subsidios, recomiendan mirar la experiencia en algunos países que lo han logrado con buenos resultados por medio de una reforma. En Indonesia, Jordania y Ghana desarrollaron una campaña de información pública sobre las desventajas de las subvenciones a las gasolinas. Para ello es importante transparentar la información.

Recientemente, Irán comenzó a aumentar gradualmente el precio de los combustibles y al mismo tiempo introdujo un programa de transferencias monetarias para mitigar el efecto adverso en la población de menos ingresos, así como de apoyo a los sectores de uso intensivo de energía con el fin de financiar proyectos de aprovechamiento eficiente.

Hacen énfasis en que se necesita tener una red de protección social eficaz para hacer frente a los problemas de la pobreza y contener el costo fiscal.

Entre las desventajas de mantener los subsidios a los combustibles refieren el estímulo al consumo de fósiles contaminantes y el derroche. Se puede generar el contrabando transfronterizo y la escasez en el país. Sólo beneficia a los grupos de mayores recursos.

leonor.flores@eleconomista.mx