Fitch Ratings informó que el entorno macroeconómico es un factor clave que contribuye a su perspectiva negativa para el sector bancario y para las calificaciones de estas instituciones en el 2017. No obstante, precisó que hoy los bancos mexicanos están bien posicionados ante la volatilidad del peso.

En un comunicado, la agencia destacó que la incertidumbre sobre la política comercial de Estados Unidos, es particularmente pertinente para las perspectivas del sector, así como en la economía y dirección de la moneda mexicana, que ha sufrido una importante depreciación en los últimos dos años.

Sin embargo, los bancos mexicanos están bien capitalizados y sus perfiles adecuados de fondeo y liquidez proporcionan una medida de protección para los perfiles de crédito durante un entorno de incertidumbre , destacó.

Esta misma semana, la agencia Moody’s mantuvo en perspectiva Negativa la calificación de los bancos, en línea con el soberano de México.

Fitch mencionó que los riesgos directos de los bancos mexicanos derivados de la reanudación de la volatilidad cambiaria deberían ser mitigados por la baja dolarización de sus balances, además de que existen límites relativamente estrictos del regulador sobre la exposición a los tipos de cambio.

Algunos riesgos indirectos en la calidad de los activos podrían seguir si la depreciación reanudada del peso mexicano afecta la confianza tanto del consumidor como de los inversionistas domésticos y si las tasas de interés más altas frenan el crecimiento , señaló.

Agregó que la depreciación holgada del peso mexicano en relación con el dólar estadounidense entre el 2015 y el 2016 ha tenido hasta ahora efectos negativos limitados directos sobre la rentabilidad y la calidad de los activos de los bancos.

A diciembre del 2016, la exposición de los bancos al dólar estadounidense era de 13 y 12% del fondeo total y de los préstamos brutos más la cartera de inversiones en valores, respectivamente , acotó.

Expresó que algunos bancos especializados que son particularmente activos en la intermediación de divisas pueden beneficiarse de la volatilidad cambiaria.

Fitch consideró que la depreciación del peso mexicano puede aumentar los gastos de los bancos comerciales debido a que algunos adeudos con proveedores están denominados en dólares estadounidenses, pero que estas obligaciones no son tan significativas como para tener un impacto material sobre las ganancias o perfil crediticio.

No obstante, refirió que los riesgos macroeconómicos indirectos asociados a la debilidad de la moneda podrían plantear mayores desafíos para los bancos.