No es un secreto que BBVA Bancomer, la entidad más grande de México, compraría otro banco en el país si es que hubiera la oportunidad y la autoridad se lo permitiera.

Eduardo Osuna, director general de la institución, precisó que aunque de momento no hay una oportunidad en el horizonte, su intención de adquirir otra institución y crecer aún más habla de la expectativa que tiene el grupo español del país.

El banquero considera que la incertidumbre del cierre del 2016 e inicios del 2017 se ha moderado, derivado de que se van conociendo los caminos por los que iría la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el cual aún es el principal reto.

Si continúa el buen e inesperado comportamiento de la economía de los primeros meses del año, indica el directivo, el banco podría modificar al alza la expectativa de crecimiento del PIB que hoy mantiene en 1.0 por ciento. El 2017 será mejor de lo que esperábamos , afirmó.

Con esto, BBVA no ha cambiado sus planes, incluso acaba de anunciar otros 1,500 millones de dólares para los próximos años, por lo que espera seguir con buenos resultados como los del año pasado, cuando ganó más de 40,000 millones de pesos y su cartera rebasó 1 billón de pesos. Sobre Trump, Osuna expresa que debemos preocuparnos lo justo.

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Bancomer, el banco más grande, ¿cómo se encuentra hoy en este entorno de incertidumbre global, especialmente en México?

El nivel de incertidumbre que veíamos a principios del año, sobre todo después de la elección de Trump, cada vez se ve más moderado y sobre todo con mucha claridad de hacia dónde se debe dar la renegociación del Tratado de Libre Comercio, es decir, no se ve que vaya haber una ruptura con dicha renegociación, no se ve que va haber salida de alguno de los países y que en general terminará siendo un ganar-ganar para todas las partes.

¿Cabría la posibilidad de revisar al alza la expectativa del crecimiento del PIB?

Cabe la posibilidad. Yo te diría que, probablemente, si vemos una tendencia en los siguientes dos o tres meses igual, cabe la posibilidad de revisarlo al alza.

¿Qué podría darle un golpe de timón a esto y que la economía otra vez se tambaleara?

Yo creo que la economía va bien, porque lo que estamos viendo es que en Estados Unidos hay una recuperación de la manufactura, y por lo tanto México está repuntando en ese sector; estamos siendo más competitivos por el tipo de cambio, y la demanda interna, que era una de las expectativas de que se cayera, sigue evolucionando bastante bien. Claramente, es un cambio importante en las señales de la renegociación, que empezará a tener impacto en el empleo en México, que no lo estamos viendo.

¿El gran reto es hacia dónde va la renegociación?

Sí, sin duda, y, luego, seguir viendo que la economía local evolucione positivamente, porque uno de los motores de los últimos años del crecimiento en México, de la banca, claramente han sido las demandas internas, de los particulares y de las pymes.

¿BBVA Bancomer cómo podría apoyar a la economía, al desarrollo del país en este entorno y en lo que pudiera venir?

La banca es sin duda un motor importante en el crecimiento de cualquier economía haciendo bien su labor, es decir, nosotros tenemos que, ante una demanda de crédito sano, estar ahí satisfaciéndola y por lo tanto canalizando los recursos del público ahorrador. Bancomer lo que ha hecho en los últimos años, no solamente en un momento como el que estamos viviendo, incluyendo la crisis del 2009, es ejercer su responsabilidad del banco más grande del país, que es estar presente con los clientes.

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¿Cómo ven el comportamiento del crédito en el 2017?

Creo que debe haber un menor crecimiento del crédito respecto a lo que veníamos viendo, sería una lógica natural ante un menor dinamismo de la economía, pero que el crédito siga creciendo a ritmos prácticamente similares al doble dígito sería espectacular, podría ser entre 6 y 8 por ciento. Mucho va a depender de la evolución de la renegociación, de la expectativa de las familias sobre la confianza del consumidor y la creación del empleo y demás. En el peor de los escenarios, sería un muy buen año para el crecimiento del crédito.

¿El gran pendiente de esta administración siguen siendo las reformas, que rindan frutos?

Bueno, yo creo que ya están rindiendo frutos. Creo que como sociedad hemos sido poco pacientes y también hemos generado expectativas, a lo mejor demasiado pronto. Hoy empezamos a ver los primeros frutos de la reforma energética. Es decir, las reformas toman su tiempo y a veces lo que tenemos que dejar es que vayan madurando, e iremos viendo los impactos positivos.

Con todo esto, ¿qué tanto debe seguir preocupando el efecto Trump a México?

Yo creo que debe preocupar lo justo, es decir, a veces hasta que no vemos cómo las aguas toman su nivel, tenemos claridad en lo que se puede negociar y lo que no, la verdadera relación, en ponerlo en números y hacer conciencia de lo que vale el intercambio comercial entre los tres países y la interacción de las cadenas productivas, entonces podemos poner una perspectiva ya real de lo que debería ocurrir en la renegociación. Y da la impresión, ante todo por lo que ha ocurrido en las últimas semanas, que esta conciencia se empieza a dar de manera relevante en la nueva administración de Estados Unidos.

La elección presidencial en México del próximo año, ¿qué tanto podría beneficiar o afectar?

Cada seis años hablamos de las perspectivas de un cambio de partido y quién va a ser y demás. Lo que hay que decir aquí es que la democracia en México funciona: hemos visto alternancia a niveles federal y estatal, cada vez las instituciones funcionan mejor, generan contrapesos a las decisiones del Ejecutivo, para cualquier partido, y sobre todo yo diría que cada vez la economía y los factores económicos del país son más maduros. Entonces a México hay que verlo como a cualquier país en términos de mediano y largo plazos, también de expectativas y demás, y que, cada vez menos, los vaivenes políticos deberán estar incidiendo en temas económicos.

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Esta nueva inversión que acaba de anunciar el banco refleja el compromiso del grupo con el país; pero, ¿no podría verse afectada ante un posible deterioro de la economía?

Hay cosas inherentes a la economía mexicana y a la estructura del país que no van a cambiar y lo que te generan es una expectativa muy positiva. Tenemos una demografía que es envidiable para países desarrollados, gente joven, número de familias que se crean cada año, de gente que se incorporará a la vida laboral por los siguientes 15-20 años, eso de manera natural te va a generar una demanda de bienes y servicios. Por otro lado tenemos una población que tiene un crecimiento de la clase media importante. Gran parte de nuestras inversiones tiene que ver con esa expectativa de futuro.

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Poder comprar otro banco te habla de la expectativa que tenemos del país. Es decir, estaríamos dispuestos no sólo a un crecimiento orgánico de Bancomer, sino también a uno inorgánico de las perspectivas que estamos viendo en el país, pero no hay una meta en concreto.

Son de los que más le han metido al tema digital, están ahí las fintech. ¿Cómo ven desde Bancomer esta tendencia?

Es una gran oportunidad, porque al final este tipo de jugadores nos mete una presión competitiva mayor, sabiendo que en algunos casos somos muy complementarios, es decir, en muchos casos ellos tienen una oferta de productos pero no los clientes, entonces podemos tener ciertas sinergias, y aquí los retos de la autoridad y de la banca son: primero: cómo los incluimos para que sean parte de la mejora del sistema, y, segundo, cómo tienen una regulación que se adapte a lo que debe tener la banca para proteger al público ahorrador.

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