A más de 10 años de que la figura de sociedad financiera popular (sofipo) lograra su independencia normativa para tener una ley propia, este sector ha vivido una serie de experiencias que no han sido buenas para sus ahorradores, lo que hace pensar que tiene que haber una reconfiguración del mismo, tanto de mercado como de regulación, con el fin de ser más sólidas y aportar más a la inclusión financiera de este país.

En la actualidad, existen 38 sofipos en operación; sin embargo, el sector está dominado por Libertad Servicios Financieros, con una concentración de 35% de todos los activos del sector. Esta entidad no presenta buenos números, por lo que, debido a su tamaño, pudiera causar un contagio al resto de las entidades, en donde muchas de ellas no son solventes y operan en números rojos.

De acuerdo con Pablo Cotler Avalos, académico de la Universidad Iberoamericana, quien recibió el premio a la Inclusión Financiera en el 2017, la autoridad debe tener una vigilancia más cercana a la sofipo Libertad Servicios Financieros, pues al no presentar buenos números y además ser la más grande del sector, hay un riesgo importante de que esto se replique en las otras sofipos.

“Libertad por sí sola es muy importante, está teniendo un mal comportamiento y eso puede contagiar al resto de sofipos, primero hay que evitar el contacto y sanear a esta institución”, detalló Cotler en entrevista.

A septiembre del año anterior, la sofipo, que preside el abogado Juan Collado Mocelo, contaba con un saldo en su cartera de 8,200 millones de pesos, con un índice de morosidad de 16.22%, cuando este indicador en todo el sector es de 9.67 por ciento. Además, presentó un rendimiento sobre activos de 0.2% y un rendimiento sobre capital de 1 por ciento.

En el 2014, esta entidad tuvo una visita de inspección especial por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) ante los rumores de que el dinero de sus ahorradores era mal utilizado para otros fines; no obstante, las autoridades descartaron que esto fuera así y se salvó de ser intervenida.

10 años sin consolidarse

Para Cotler Avalos, en estos 10 años en que las sofipos consiguieron su independencia normativa, con el nacimiento de la Ley de Ahorro y Crédito Popular, estas entidades no han sabido colocarse en un nicho en específico a pesar de que fueron creadas para atender a la población de bajos ingresos.

“Es un sector que se creó para atender un nicho de mercado, (pero) no existe evidencia que muestre que efectivamente están atendiendo un nicho de mercado de bajos ingresos”, aseguró el académico.

Para la Fundación de Estudios Financieros (Fundef), durante estos 10 años de la figura se ha observado un fenómeno de divergencia donde hay un grupo de entidades que ha crecido de manera consistente, e incluso dos participan en el mercado de valores, mientras que otro grupo se ha rezagado.

“Prácticamente la mitad de las sofipos autorizadas operó con pérdidas en los últimos años (...)las sofipos tampoco han podido consolidarse como un sector sólido, además de que han debido sortear casos de daño reputacional como el de Ficrea”, explicó Fundef en un estudio reciente sobre el sector de ahorro y crédito popular.

A septiembre del 2018, de las 38 sofipos que operan, 19 presentaron pérdidas en sus utilidades; en total, el sector reportó una utilidad neta de 70 millones 835,288 pesos, es decir, una caída en su ganancia de 66% respecto al mismo periodo del 2017, cuando ésta fue de 213 millones 138,565 pesos.

Asimismo, en dicho periodo también hubo una caída en el saldo del ahorro captado por estos intermediarios, pues a septiembre pasado éste fue de 20,244 millones de pesos, cuando en el mismo periodo del año anterior fue de 20,572 millones de pesos. El sector atiende a 3.8 millones de clientes.

Para Guillermo Colín García, presidente de la Asociación Mexicana de Sofipos (Amsofipo), el desarrollo que ha tenido el sector en los últimos años ha sido importante, ha incorporado a muchas personas al sistema financiero formal, por lo que sin duda es una figura que tiene futuro dentro del ecosistema financiero del país, sobre todo si se toma en cuenta el nivel de informalidad en el país.

“Hay mucha gente que tiene ganas de hacer una sofipo, pero hay otros que piensan que eso significa llegar ante la Secretaría de Hacienda, hacer la solicitud y ya tienen su sofipo, pero no, estas entidades tienen un compromiso mucho más profundo por el manejo de ahorro (...) El negocio financiero no es fácil”, acotó Colín García en entrevista.

Cambios normativos

En los últimos días, representantes del sector han sido avisados de que el sector tendrá un nuevo supervisor, pues Anselmo Moctezuma sería nombrado vicepresidente de Banca de Desarrollo y Finanzas Populares, cargo que ocupara Cecilia Teresa Mondragón Lora.

De acuerdo con lo dicho por diversas fuentes, aunque no hay una agenda ya definida para estos intermediarios, lo que se buscará es darle más flexibilidad a la figura con el fin de fortalecer a las instituciones que hoy todavía no encuentran el camino de la rentabilidad.

Para la Amsofipo, uno de los temas en dicha agenda es elevar el monto de la protección al ahorro en dichas instituciones, que en la actualidad es el equivalente a 25,000 Udis  (156,000 pesos en la actualidad), para que sea similar a la protección que se tiene en los bancos que es de hasta 400,000 Udis o 2.5 millones de pesos actuales.

Asimismo, para Cotler Avalos es recomendable que también se tenga una mayor exigencia en la entrega de información puntual por parte de estas entidades a la autoridad, pues muchas de ellas presentan desfases importantes en los datos que reportan.

“Es necesario que la CNBV sea más estricta en la parte de diseminación de la información (...) Si la autoridad quiere garantizarle seguridad al público, debe presentar números que consistentes, que pueden ser buenos o malos, pero tienen que reflejar el comportamiento real de una institución”, precisó el académico.

No cumplen con el nivel de capitalización

Tres sofipos continúan en alerta

Luego de un proceso de depuración en el sector de las sociedades financieras populares (sofipos), en el cual se les revocó la autorización para operar como tal a cinco instituciones en el 2018 y quedar 38 entidades en operación, todavía hay tres organizaciones con riesgo de ser revocadas al no cumplir con los niveles de capitalización requeridos.

De acuerdo con información recabada por este medio, las entidades que no cumplen con el nivel de capitalización idóneo para estas instituciones, que debe ser superior a 130%, son: Operadora Reforma, Caja Sierra Gorda y Financiera Sustentable.

La entidad, que está en una situación más comprometida, es Operadora Reforma con un nivel de capitalización negativo de -10% a noviembre del 2018, el cual la posicionaba en la categoría 4 del esquema de alertas tempranas.

El índice de capitalización es el indicador que representa la fortaleza financiera de una situación para soportar pérdidas no esperadas y en caso de que una sofipo no lo cumpla conforme lo marca la ley, se le puede revocar su autorización para operar como tal y posteriormente dictaminar su liquidación.

Operadora Reforma, que concentra sus operaciones en el Bajío, ha incumplido con el nivel de capitalización requerido desde octubre del 2017, cuando éste era de 127 por ciento.

La sofipo, que de acuerdo con la Condusef es dirigida por Roberto Arvizu García, contaba a septiembre pasado con 104,791 clientes con atención en 29 sucursales, una cartera de 609 millones de pesos, un índice de morosidad de 8.83% y un saldo en sus pasivos de 688 millones de pesos.

Financiera Sustentable, dirigida por Patricia Armendáriz Guerra, contaba a noviembre del 2018 con un nivel de capitalización de 121%, lo que la ubicaba en la categoría número 2 del esquema de alertas tempranas de supervisión a estos intermediarios por parte de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Las sofipos que se encuentren en la categoría 2 tienen que realizar acciones para corregir su situación como presentar un plan de conservación de capital.

A septiembre del 2018, Financiera Sustentable atendía a 857 clientes en una sucursal y contaba con una cartera de 253 millones de pesos, con un nivel de morosidad de 2% y una captación de 176 millones de pesos.

Otra sofipo que no cumple con el nivel de capitalización requerido es Caja de la Sierra Gorda, que a noviembre pasado contaba con un nivel de 105%, superior al que presentaba en septiembre del 2018 de 89% y el cual la ubicaba en la categoría 3 de dicho esquema de la autoridad.

Las entidades revocadas en el 2018 fueron Devida Hipotecaria, Sociedad Financiera de Crédito Nacional, Batoamigo, La Perserverancia del Valle Tehuacán y Proyecto Coincidir, las tres primeras prácticamente eran cascarones y las dos últimas tenían una captación con montos superiores al  ahorro que se protege de estos intermediarios, es decir, hasta por 25,000 Udis o 156,000 pesos.

Después del 2014, cuando se le revocó la autorización a Ficrea, hubo tres revocaciones más: Alta Servicios Financieros, Sofagro y Opormex.

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