Bernardo González Rosas, presidente de la Asociación Mexicana de Afores (Amafore) responde sin tapujos, directo. ¿ Las afores le prestarán al gobierno para construir aeropuertos, trenes y otras cosas?, es la pregunta.

Las afores no financian proyectos, ya sea públicos y privados, que no sean viables financieramente. “Nosotros no hemos dicho que no a esos proyectos (públicos) si se les presentan a las afores estudios técnicos y financieros que demuestren su viabilidad”,  respondió.

La semana pasada, durante la celebración del 24 aniversario del sistema de pensiones, el presidente de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), organismo regulador del sector,  Abraham Vela, dijo que las administradoras no han invertido en los grandes proyectos de este sexenio como el Tren Maya, el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México o en una refinería. “Pero que no se les haría manita de puerco para que participaran”, destacó. 

Me parece bien, agregó González Rosas, que no nos hagan manita de puerco. Tampoco hemos dicho que no a esos proyectos. 

Sí se presentan productos con viabilidad técnica, financiera que acrediten la viabilidad de la inversión a los comités de inversión de las afores, con las herramientas pertinentes, serán ellas las que decidan si invierten o no.

El exfuncionario público, que laboró en la Secretaría de Hacienda, en la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), entre otras entidades del gobierno fue claro. “Los proyectos tienen que ser rentables para el trabajador, no es lo primordial un beneficio social, lo que las afores buscan son rendimientos en pesos y centavos para los dueños de las cuentas”.

Puros bonos del gobierno 

Las 10 afores que operan en México administran 4.9 billones de pesos de 68 millones de trabajadores del país. De esos recursos, que representan el 21% del PIB nacional, la mitad están invertidos en bonos gubernamentales, financian la actividad gubernamental.

“Los recursos prestados al gobierno se han invertido en la economía, en proyectos de infraestructura, se generan empleos, crecen los recursos de los trabajadores para lograr mejores pensiones con rendimientos competitivos a largo plazo y estabilidad económica para México”, dijo.

El mandato de las afores, agregó, es dar los mayores rendimientos a los trabajadores con el menor riesgo posible y sí el gobierno federal paga tasas atractivas, hace sentido invertir en sus papeles.

Desde la perspectiva de González Rosas invertir en renta variable en el mercado bursátil nacional no ha sido rentable porque es poco profundo. Otros instrumentos alternativos, como CKD´s han dado rendimientos menores a los otorgados por la deuda gubernamental.

“El trabajo de las afores no es desarrollar los mercados como la Bolsa. El objetivo es prestar al que le otorgue al trabajador más rendimientos con un menor riesgo”, destacó. 

El presidente de la Amafore ejemplificó que no existe en el país una lista de proyectos, públicos y privados, con estudios de viabilidad financiera, técnica, impacto ambiental y social  que ayuden a generar mayor crecimiento económico en el país. Ejemplificó que existen proyectos a través de instrumentos financieros que presenta esquemas viables de energía eólica en algún estado, viables, pero no se vislumbró el impacto social, las comunidades aledañas los rechazaron y estuvieron varados más de cinco años, por la falta de planeación.

Hoy existen muchos proyectos en los que se ofrece hacer un puente, una carretera sin un análisis técnico, social y arrancan el proyecto. Para las afores es difícil arriesgar el dinero de los trabajadores.

Y hablo, agregó, de todos los proyectos, de los públicos y privados. Destacó el exfuncionario público que la banca de desarrollo no está trabajando en el desarrollo de esos esquemas.

Se encuentran en todos lados, grandes listados de proyectos sin análisis, sin estudios técnicos, que se ofrecen sin garantías.  

El presidente de la Amafore no perdió la oportunidad de resaltar los logros del sistema de pensiones a 24 años de su creación. Detalló que con la reforma de diciembre pasado, los trabajadores pasarán de recibir el 26% de su último salario a casi el 70%, lo que pone a México en niveles considerados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de primer mundo.

Destacó la aportación que pasará del 6.5% del salario al 15% en ocho años, con la aportación de los patrones,así como la reducción en las semanas de cotización para alcanzar una pensión. Además de los 4.9 billones de pesos del sistema, la mitad son recursos de los trabajadores y el otro 51% son rendimientos. “El dinero no se ha perdido, se duplicó y eso habla bien de la Secretaría de Hacienda, de la Consar y de las afores que administraron bien los recursos”, aseveró.

eduardo.huerta@eleconomista.mx