La Comisión Europea (CE) y el Banco Central Europeo (BCE) emitieron este lunes el diagnóstico más positivo sobre el sector bancario español desde que el gobierno pidiera un rescate para sanear el sector en el 2012.

La opinión de ambas instituciones llega tras la misión realizada en España el 9 y 10 de abril, en la que funcionarios de ambas instituciones —los hombres de negro— se entrevistaron con técnicos de las administraciones públicas y con responsables del sector bancario. Es la novena visita desde que España saliera del rescate en enero del 2014.

El comunicado de Bruselas y Frankfurt, al que seguirá dentro de unas semanas el informe completo, evita algunos de los mensajes de preocupación que se habían repetido en anteriores comunicados.

Por ejemplo, en octubre del 2017, ambas instituciones coincidían en que la rentabilidad a medio plazo de los bancos españoles era un “desafío” y que “algunas instituciones financieras tendrían que seguir adaptando su modelo de negocio”.

En contexto, el “tener un desafío” quiere decir “tener un problema” y “adaptar tu modelo de negocio” significa “cámbialo ya”.

Esos mensajes de alerta han desaparecido. “Los bancos han disfrutado de una continuada rentabilidad en los últimos trimestres”, indica el comunicado del lunes, sin mención a los desafíos a medio plazo. “Los bancos han mejorado sus modelos de negocio y su eficiencia y han incrementado los nuevos créditos a la economía”.

La CE y el BCE también celebran la posición de capital y de saneamiento de créditos morosos. Por un lado, refieren que “la emisión de instrumentos de capital core y no core ha apoyado los colchones de capital”. Por el otro, que esto “ha facilitado que sigan reduciéndose los créditos morosos en los balances, incluyendo los bancos con una cantidad relativamente alta de activos heredados”. En esta línea señala que “la ratio de créditos morosos de los bancos españoles, incluida su actividad internacional, ha bajado hasta cerca de la media de la Unión Europea”.

Además, esta vez, tanto Frankfurt como Bruselas han obtenido algo que venían pidiendo desde la última vez que el gobierno privatizó una parte de Bankia: otra privatización.

“La fusión de BMN con Bankia en enero del 2018, acompañada de otra venta por parte del FROB de una participación minoritaria en Bankia en el 2017 es el paso más reciente en el proceso de reestructuración del sector bancario español”, indica el comunicado.

Eso sí anima al gobierno a seguir por el camino de seguir despolitizando el sector bancario: “Completar la privatización de la entidad fusionada y los planes de desinversión de las fundaciones bancarias de las cajas de ahorro van a reforzar el sector bancario”.

El punto más negro del diagnóstico, como ya es habitual, es la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), la entidad que gestiona los activos tóxicos de las entidades rescatadas. “Sareb ha mejorado su margen bruto, pero ha vuelto a registrar resultados financieros negativos, algo que llama a nuevas acciones específicas en la gestión de la Sareb”, refieren la Comisión y el BCE.

Pero aun así, el comunicado es algo más positivo que el anterior. Entonces Frankfurt y Bruselas advertían de que “sus resultados financieros no habían mejorado” y ya pedía “nuevas acciones específicas”.