Un mayor uso de elementos biométricos en las transacciones bancarias podría ayudar a evitar fraudes incluso como el que hace poco más de un mes hackers cometieron contra algunos bancos, al atacar los canales que conectan con el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI).

Adolfo Loera, director general de Biometría Aplicada, destaca que este tipo de tecnología en los puntos en los que se cometió el fraude pudo haberlo evitado.

Como ejemplo, menciona que en el caso de las cuentas generadoras, que es donde atacaron los ciberdelincuentes, podría utilizarse la biometría para dar una mayor autenticación a los documentos que se anexan como órdenes de pago.

Además del ciberataque a los sistemas que conectan con el SPEI de cinco instituciones, se abrieron cientos de cuentas en las que se depositaron los recursos defraudados para inmediatamente después retirarlos en pequeñas cantidades que sumaron 300 millones de pesos.

En esta parte, puntualiza el especialista, la biometría también pudo haber ayudado a que los bancos fueran más rigurosos en la identificación de los clientes que abrieron las cuentas y retiraron el dinero producto del fraude.

Detalla que para la apertura de cuentas actualmente se utilizan medios tradicionales como el requisito de la credencial de elector, cuando deberían usarse otros medios de autenticación como los elementos biométricos.

Circular va con retraso

“Hoy la circular única bancaria, que obliga a la banca a establecer la identidad biométrica del cliente ante la apertura de un servicio, está en progreso de implementación. Si ya tuvieras esta circular operando, esta apertura de cuentas hubiera sido imposible; tendríamos nosotros las biometrías de estas personas para poder establecer la trazabilidad y la identificación, y ahora sí que una efectiva identificación de esas personas para presentarlas ante la autoridad”, puntualiza.

Desde agosto del 2017, la autoridad financiera emitió una circular en la que se obliga a los bancos a establecer elementos biométricos, como la huella digital, para autentificar a sus clientes en la apertura de nuevos productos. Sin embargo, a decir de Loera, va con retraso e incluso se habla ya de una prórroga a partir de septiembre, que es la fecha en que tendría que haber estado lista en su primera etapa.

“No es que los bancos no apliquen los procesos, sino que es fácil accesar identificaciones oficiales que suplanten la identidad; abrir estas cuentas y decir que soy una persona cuando no lo soy, y crear una identidad falsa y entonces presentarme como para hacer los retiros de efectivo y a partir de ahí borrar la trazabilidad de un fraude, ya que si la persona es una persona ficticia, es anónimo, ya no tiene rastro, ya no hay trazabilidad”, señala.

Adolfo Loera comenta que a la par que avanza la banca digital, también hay más riesgos de que los delincuentes cometan fraudes, por lo que los bancos deben acelerar la adopción de elementos biométricos en las transacciones.

“Ante esta apertura de servicios digitales, requerimos tener elementos también que certifiquen la identidad digital de las personas para evitar este tipo de situaciones”, menciona.

Agrega: “La seguridad es una carrera permanente que nunca acaba contra los riesgos que te representa la operación diaria de un negocio tan atractivo como es el sistema de pagos mexicano. Poner barreras que hagan más difícil su vulnerabilidad va a fortalecer y desincentivar el tratar de generar un fraude.