A nueve meses de que concluya la presente administración encabezada por Enrique Peña Nieto, y pese la incertidumbre y volatilidad que se han presentado en los últimos años, el saldo para la banca —uno de los principales motores de la economía— es positivo. 

No por nada en el 2017 el sector —empujado principalmente por una decena de bancos— logró utilidades históricas por arriba de 137,700 millones de pesos

Además, el crecimiento de la cartera fue constante, en promedio dos o tres veces lo que ha crecido el Producto Interno Bruto (PIB) en el periodo, pero hubo momentos en que este repunte fue hasta de cinco veces lo de la economía en términos nominales. A la par, la calidad de la cartera ha sido buena, actualmente la morosidad se encuentra apenas por arriba de 2.0 por ciento. 

Sin duda un parteaguas para la banca ha sido la reforma financiera del 2014, la cual vino acompañada de mayores facultades a la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) que incluyeron llevar a cabo un diagnóstico en el que la banca no salió para nada bien parada, justo a mediados de ese año, pues se le acusaba de incurrir en malas prácticas en detrimento de los usuarios, como las llamadas ventas atadas y la concentración de cajeros automáticos, entre otras.

Problemáticas del sector bancario

El diagnóstico de la Cofece destacó seis puntos a trabajar para la banca:

  • Concentración de cajeros automáticos en los bancos más grandes
  • Altas comisiones por retiros de efectivo
  • Nulo acceso de otros jugadores a los medios de disposición, lo mismo que a los pagos móviles.
  •  Dificultades para que el usuario traspase sus productos de crédito a otra institución
  •  Poca transparencia y claridad en créditos personales ligados a casas comerciales
  •  Barreras de entrada a más jugadores

La reforma financiera incluyó cambios en varias leyes y marcó el objetivo central de la banca: dar crédito. Con todos estos señalamientos por delante, el gobierno federal puso sobre la mesa la meta de que el financiamiento, como proporción del PIB, al cierre del sexenio, fuera de 40%, misma que no se cumplirá. Hoy la relación es de 35% del PIB. 

En estos poco más de cinco años, también han entrado al sistema nuevos jugadores bancarios. Los ha habido nacionales, pero también extranjeros y de los más importantes a nivel mundial. Al mismo tiempo, hubo salida de otros, adquisiciones y fusiones, lo mismo que la quiebra de uno.

Las millonarias inversiones de los bancos, principalmente de los más grandes, han seguido desarrollándose, sobre todo para modernizarse en materia digital y de infraestructura, ante la llegada de nuevos jugadores financieros de base tecnológica como son las financieras tecnológicas (fintech), con las cuales la banca se ha tenido que replantear el aliarse con dichas empresas o crear nuevos brazos tecnológicos.

En este marco, el sector bancario ha asegurado que trabajará con quien sea quien gane la elección presidencial del 2018, pero confía en que haya continuidad en materia económica. 

La meta de elevar el crédito a 40% del PIB no se logrará

Como ya se mencionó, a inicios de la presente administración, se impuso la meta de que al cierre del sexenio, el crédito como proporción del PIB sería de 40 por ciento.

A tres trimestres de que concluya el gobierno encabezado por Enrique Peña Nieto, esa meta no se cumplirá, ello, pese a la reforma financiera del 2014 que buscaba que hubiera más crédito y más barato y a que sí ha habido avances en la materia.

Cuando inició este sexenio, el crédito como proporción del PIB era de 26%; en el 2017, alcanzaba casi 35 por ciento. Un importante avance, pero que sin duda quedará corto para las expectativas.

La propia Asociación de Bancos de México (ABM) ha dicho que esta meta no se logrará, dado que hoy las circunstancias son diferentes a las del 2012.

“Nosotros les dijimos hace como un año que no íbamos a llegar a 40%, porque estuvo bien lo que dijimos en el 2012, pero ni el mundo es el que se proyectó en ese momento, ni las circunstancias del país son las de entonces”, mencionó hace poco el presidente de la ABM, Marcos Martínez Gavica. 

De cualquier forma, añadió: “no nos sentimos en falta, como que nos propusimos algo en lo que fallamos. Sentimos que estamos cumpliendo con la sociedad porque estamos logrando llegar a la gente y al público en la dimensión en la que nos proponíamos cuando pensábamos en ese 40% (…) y que hoy no se ve realista, no hay forma de lograrlo”.

Por su parte Carlos Serrano, economista en jefe de BBVA Bancomer, ha reconocido que el avance de 26 a 35% que se ha logrado en el sexenio en materia de penetración crediticia es algo relevante. Sin embargo, observa que México podría llegar a niveles superiores a 50%, dadas las características de la población.

El economista refirió que para que ello ocurra es necesario que principalmente se combata con más fuerza la economía informal.

Buen crecimiento de cartera y de calidad

Pese a los momentos de volatilidad e incertidumbre que ha habido en este sexenio, resultado, en parte, de los precios del petróleo, la elección presidencial de Estados Unidos, el sismo y la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), entre otros aspectos, la cartera de crédito de la banca comercial ha mostrado crecimientos importantes en los últimos cinco años.

Salvo el 2017, y al parecer el 2018, el resto de los años el portafolio mostró avances de hasta dos dígitos.

Datos de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) refieren que en el primer año de la presente administración, el 2013, la cartera de crédito total creció 10% y superó los 3 billones de pesos.

En el 2017, derivado de la incertidumbre y volatilidad por el triunfo de Donald Trump en la elección de Estados Unidos y su discurso contra México, el alza de la inflación y de las tasas, y después, la renegociación del TLCAN, el crédito mostró una desaceleración importante, pero aun así siguió creciendo más que la economía.

El año pasado la cartera total se expandió 2.4% con un saldo de 4.6 billones de pesos y al interior la cartera comercial aumentó 7.6%, la de consumo 1.3% y la de vivienda 1.7 por ciento.

Para el 2018, de acuerdo con Carlos Serrano, economista de BBVA Bancomer, se espera que siga la desaceleración, pero con un repunte en la segunda mitad del 2018, cuando empiece a bajar la inflación, y se recupere el poder adquisitivo y empiece a fluir la inversión con mayor fuerza.

Pese a este contexto, la calidad de la cartera de crédito de la banca es buena, dadas las medidas de originación, reservas, capital y liquidez con que cuentan las instituciones. En el 2013 el Índice de Morosidad (Imor) era de 3.36%, según información de la CNBV; en el 2014 bajó a 3.13%; en el 2015 a 2.6%; en el 2016 a 2.15%, y en el 2017 quedó igual en 2.15 por ciento.

Utilidades históricas

Estos años también han sido los más redituables de la banca en México, pues han logrado utilidades históricas. En parte, esto obedece al crecimiento importante de la cartera, pero más recientemente al aumento en las tasas de interés, además del cobro de comisiones y otras labores de intermediación.

En el 2017 la banca que opera en México obtuvo una utilidad histórica por 137,700 millones de pesos, 29% más que en el 2016. Ello, como consecuencia de una mayor bancarización, y más ingresos por intereses y comisiones, derivado del aumento de la tasa de referencia. 

“Los resultados son buenos porque se sigue bancarizando, sigue habiendo la entrada de nuevos participantes, tiene que ver la reforma financiera, los productos con nómina también cuentan porque indirectamente también obligan a bancarizar, la calidad (del crédito) se mantiene igual y el alza de las tasas no es marginal, es algo muy importante (…) entonces, ha habido una combinación de factores para que eso ocurra. Por eso esperamos que el 2018 siga siendo un buen año”, explicó Marcos Martínez, presidente de la ABM.

En el primer año de la presente administración, el 2013, la utilidad de la banca fue de 104,388 millones de pesos, de acuerdo con información de la CNBV, que representó un aumento anual de 10.3 por ciento. Para el 2014, el beneficio bajó a 93,714 millones, una disminución de 11 por ciento.

Pero, en el 2015, el resultado neto alcanzó 98,753 millones, un crecimiento anual de 6.5 por ciento. En el 2016, llegó a 107,000 millones de pesos, 8.3% más; y en el 2017 se tuvo el beneficio histórico de 137,000 millones, 29% más. 

Sin embargo, son principalmente siete bancos los que concentran la mayor parte de este beneficio: BBVA Bancomer, Banorte, Santander, Inbursa, Citibanamex, HSBC y Scotiabank.

Una docena de bancos nuevos

Estos crecimientos de la banca han sido inducidos, en parte, por la incorporación de nuevos jugadores, tanto mexicanos como extranjeros. En la presente administración, al menos una docena de bancos se ha incorporado al mercado mexicano.

Algunos de los mexicanos que se han sumado al sector bancario en este sexenio son: Banco Bancrea, Banco Finterra y Banco Inmobiliario Mexicano.

En tanto, desde el extranjero se han incorporado: los españoles Banco S3, filial de Santander, y Banco Sabadell; de Corea el Banco Shinhan México; el Industrial and Commercial Bank of China México (ICBC), y el japonés Mizuho Bank.

Al mismo tiempo ya fueron autorizados, pero aún falta el aval de la autoridad para que inicien operaciones: el coreano, Banco KEB Hana México, el Bank of China y el mexicano Banco Progreso de Chihuahua. 

En este periodo, además, se ha logrado la fusión del otrora Banco Walmart con Inbursa de Carlos Slim; y están en proceso de autorización las compras de Bankaool por Ve por Más y del Deutsche Bank México por parte de Investa Bank, así como la fusión de Interacciones con Banorte, proceso anunciado apenas en octubre pasado.

También en este sexenio se dio la quiebra de Banco Bicentenario, institución que llevaba pocos años operando, pero que rápidamente enfrentó problemas de liquidez. 

Inversiones millonarias que continúan 

En esta administración también se han anunciado y concretado millonarias inversiones por parte de la banca tanto extranjera como nacional, sobre todo para modernización de infraestructura e innovación digital.

En el 2013, el español BBVA anunció una ambiciosa inversión por 3,500 millones de dólares a realizarse en los siguientes cuatro años. Esta inversión ya está prácticamente concluida e incluyó la construcción de sus nuevas sedes corporativas, como la torre central de Paseo de la Reforma y la remodelación de todas sus sucursales y un proceso de digitalización.

Cuatro años después, el banco español dio a conocer una nueva inversión para los siguientes años, ahora por 1,500 millones de dólares para seguir por esa línea.

En octubre del 2016, el estadounidense Citigroup anunció una inversión por 25,000 millones de pesos para su filial mexicana a desarrollase en los siguientes cuatro años, misma que está en marcha, a la par que anunció el cambio de imagen y de nombre a Citibanamex.

Ese mismo año, en diciembre del 2016, el español Santander también informó una inversión por 15,000 millones de pesos para los siguientes tres años. Scotiabank también ha anunciado inversiones, y Banorte indicó recientemente que sólo en el 2018 invertirá más de 6,500 millones de pesos.