El sector asegurador mexicano cuenta con el capital y las reservas adecuadas para hacer frente a los siniestros y reclamaciones que se generen por la pandemia del Covid-19, indicó Eugenia Martínez, directora de Seguros en México de Fitch Ratings.

La semana pasada, Fitch revisó la perspectiva del sector asegurador de Estable a Negativa, ello por las posibles presiones que pueda generar la pandemia, que ya ha llegado a más de 200 países alrededor del mundo.

En entrevista, Eugenia Martínez refirió que pese a la perspectiva Negativa, el sector asegurador mexicano cuenta con la solidez para enfrentar la situación gracias a la regulación. Explicó que tan sólo los ramos de salud y gastos médicos mayores suman 853 millones de pesos en reservas, mientras que su capital es de 160 millones de pesos.

“Para México, la situación actual de las aseguradoras en cuestión de capital y solvencia es estable. Muchas de las compañías lo que hacen es construir diferentes escenarios de estrés para ver qué tan solventes serían las aseguradoras bajo diferentes circunstancias y, por supuesto, una de ellas se refiere a la presión por siniestralidad y la presión financiera”.

Destacó que la información de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) muestra que, todo el sector asegurador, mantiene un capital de solvencia que excede en 3.1 veces lo solicitado por la regulación.

“Por eso, bajo los escenarios actuales consideramos que el capital y solvencia son suficientes para hacer frente a las obligaciones.

Eugenia Martínez precisó que desde la calificadora monitorean las posibles implicaciones de los escenarios, ya que la situación actual se desenvuelve y está en constante cambio. En este sentido, indicó que también analizan modificar la estimación de crecimiento para el sector mexicano, la cual por el momento se mantiene en un rango entre 2.5 y 5 por ciento.

Enseñanzas del 2009

La directiva de Fitch Ratings refirió que la situación del 2009, similar a la que se vive hoy en día, dejó una lección a la industria aseguradora en términos financieros, ya que tuvieron que enfrentar la pandemia del AH1N1 aun con la repercusión de la crisis financiera global.

“En términos financieros, los eventos de estrés ayudan a mejorar tanto procesos como procedimientos. En el 2009 lo que pasó fue que las aseguradoras presentaron un aumento de la siniestralidad”, agregó.

Lo anterior ocasionó un aumento de los costos netos de la siniestralidad en el rubro de vida y de gastos médicos mayores en aquel año; no obstante, el sector asegurador también logró crecer en ese panorama, lo cual permitió solventar la siniestralidad.

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