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Eficiencia gubernamental
Puntos básicos para la gestión estratégica del gobierno federal.

La Agenda IMEF 2019–2024 refleja la visión estratégica de los directivos financieros sobre el camino para lograr el México deseado. Contribuye a la conversación pública, destinada a conformar el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 2019-2024.
Durante el proceso de consulta a la sociedad para la elaboración del PND que coordinó la Secretaría de Hacienda, en el contexto de la Ley de Planeación, el IMEF presentó propuestas detalladas divididas en cuatro líneas habilitadoras: política económica, buen gobierno, responsabilidad social y empresarial, así como estado de derecho. Cada una de ellas plantea objetivos específicos y líneas de acción para lograrlos.
Dentro de la línea habilitadora de Buen Gobierno, el IMEF aspira a que México cuente con un gobierno eficiente y eficaz, que trabaje con transparencia y esté enfocado en generar resultados, con funcionarios comprometidos, honestos, motivados y bien capacitados. Para ello, propone diversos subtemas, entre los cuales está la eficiencia y eficacia gubernamental, cuyos objetivos específicos son:
Mejorar el ejercicio del gasto público.
Mejorar la práctica en el uso del modelo de contabilidad gubernamental en los tres niveles de gobierno, para la transparencia.
Complementar, a nivel normativo, el actual modelo de Gestión por Resultados (GpR), con un procedimiento detallado de desdoblamiento de la ejecución estratégica al interior de las entidades y dependencias gubernamentales.
Fortalecer la capacitación de los funcionarios públicos en los tres niveles de gobierno mediante el desarrollo de competencias.
Revisar a conciencia la estructura de la administración pública para consolidar oficinas, secretarías y programas, para hacer más con menos.
El objetivo de mejorar el ejercicio del gasto público considera líneas de acción:
Definir procedimientos homologados, de alineación estratégica, para áreas sustantivas con responsabilidad funcional en la ejecución, a través del desarrollo de Mapas Estratégicos o Tableros de Control o Cuadros de Mando con visión táctica, con indicadores, metas y líneas de acción de los diferentes niveles jerárquicos de contribución, alineando a estos objetivos el presupuesto base cero.
Asignar el presupuesto al interior de las entidades y dependencias y que se lleve a cabo con base en el cumplimiento de objetivos estratégicos. Esto, en los niveles operativos, evitando duplicidades de gasto y aumentando la transparencia en el uso de los recursos.
Incorporar criterios de alineación de proyectos estratégicos transexenales, para evitar la pérdida de avances logrados y la duplicidad de gastos.
Mejorar el uso del modelo de evaluación y seguimiento del desempeño en la ejecución de la estrategia al interior de las entidades y dependencias, hecho que permitirá a la auditoría federal verificar cumplimiento, así como sancionar para corregir desviaciones.
Por su parte, la línea de acción del objetivo enfocado a mejorar prácticas en alineación y gestión estratégica gubernamental, es destacar la práctica en la implementación del sistema de evaluación del desempeño del gasto público, haciendo públicos sus resultados.
Recordemos que México cuenta con un marco legal y normativo para la planeación gubernamental muy robusto, que se ha consolidado por décadas. La estrategia gubernamental se plasma en el PND, del cual se desprenden los programas sectoriales, especiales y regionales, que permiten desdoblar la estrategia al ámbito específico de actuación de cada entidad gubernamental.
A partir de dichos esquemas, las entidades desarrollan su programa institucional, alineado a la estrategia gubernamental, permitiendo definir objetivos específicos de contribución, sustentados en estrategias y líneas de acción concretas. Sin embargo, no está definido un procedimiento único, homologado y detallado para alinear las operaciones y la estructura funcional de cada entidad, al logro de la estrategia. Ello puede redundar en estructuras operativas ineficientes para efectos del cumplimiento de la estrategia. Por otro lado, una vez definida la estrategia desde el Plan Nacional de Desarrollo, el ejercicio del gasto público sigue los criterios del modelo de Gestión por Resultados (GpR).
De esta manera, los recursos se van asignando con base en los objetivos estratégicos y se distribuyen por partidas presupuestales, vinculadas al cumplimiento de los mismos, con estructuras de indicadores y metas específicas. Sin embargo, la gestión del desempeño en el uso de los recursos sigue una óptica principalmente financiera y con base en iniciativas individuales, perdiendo las ventajas de una gestión estratégica que provea una visibilidad integral a las entidades gubernamentales.
Dicha gestión desestimula diversas eficiencias y procedimientos que permitirían un uso más efectivo de los recursos en términos de resultados, una mayor transparencia y una toma de decisiones de mayor impacto en el logro de la política pública. El proceso integral de desarrollo de una estrategia que genere resultados en cualquier organización, incluyendo a entidades gubernamentales, debe contener al menos tres etapas: planeación, ejecución y gestión. Una vez llevado a cabo el proceso de planeación a nivel nacional y definido el PND, la estrategia gubernamental se desdobla en programas sectoriales, especiales y regionales, que permiten especificar en el ámbito de cada sector, los objetivos estratégicos específicos de su misión, alineados verticalmente hacia el PND.
En este contexto se incorpora el modelo de Gestión por Resultados (GpR), que define los criterios para asignar recursos mediante el proceso de Presupuesto Basado en Resultados (PbR). Este modelo se divide en siete etapas:
Planeación. Definir la visión estratégica de la organización y traducirla a objetivos específicos. Debe alinearse al PND.
Programación. Una vez definidos los objetivos estratégicos institucionales, se construyen matrices de información vinculando cada objetivo con sus indicadores, los medios para obtener y verificar la información de los indicadores, el fin y propósito a lograr. Son las llamadas MIRs o matrices del Marco Lógico.
Presupuestación. Con cada MIR se vincula un programa presupuestario, que incluye los recursos requeridos para cumplir con el objetivo planteado, es la etapa de asignación del gasto.
Ejercicio / Control. Una vez que las acciones para lograr los objetivos se encuentran en marcha, en esta etapa de llevan a cabo adecuaciones presupuestales que sean requeridas para asegurar los resultados planteados en la MIR.
Seguimiento. Se da seguimiento financiero y programático al uso de los recursos; que su asignación genere los resultados buscados.
Evaluación. Medir el resultado, evaluar el avance en el cumplimiento de los compromisos asumidos y la efectividad del gasto asignado.
Rendición de cuentas. Dar cuenta de los resultados del ejercicio de los recursos públicos a las instancias fiscalizadoras y someter al escrutinio público los resultados de dicho ejercicio
Sin embargo, el modelo GpR tiene cuatro carencias importantes:
- La asignación presupuestaria, que en origen parte de una definición estratégica, vinculada a un modelo de seguimiento principalmente financiero, pero no de gestión estratégica. Es decir, se carece de un modelo homologado de gestión con visión estratégica al interior de las dependencias.
- No se provee a las dependencias de un proceso detallado y uniformado para desdoblar el programa institucional a su estructura orgánica, para asignar las responsabilidades de la ejecución estratégica a las áreas y personas que les corresponde llevarla a cabo.
- No se define un procedimiento para alinear a la estrategia proyectos que se encuentren en proceso de implementación y que hayan sido definidos en la administración anterior, hecho que provoca la necesidad de reiniciar procedimientos de gestión del gasto que ya habían sido realizados, lo que desestimuló la eficiencia.
- Tampoco se define un procedimiento para identificar los procesos operativos que son críticos para la estrategia y alinearlos con los objetivos vigentes. Una dependencia puede operar con procesos antiguos y no alineados con la estrategia y carecer de un procedimiento homologado para resolverlo.
Por lo anterior, existen oportunidades para robustecer el modelo, principalmente en su capacidad de gestión estratégica al interior de las entidades y dependencias que implementan la estrategia y en el desdoblamiento estratégico al interior de dichas organizaciones y hacia sus niveles operativos.
El PND es un instrumento de gestión gubernamental. El IMEF confía en que ya que ha sido publicado, en un breve plazo se detalle el contenido de la estrategia gubernamental para el correcto funcionamiento de la estructura programática del gasto público y se revisen normatividad, procedimientos de ejecución y gestión estratégica gubernamental, con el fin de fortalecer la generación de resultados de política pública para bien de México.
