Xóchitl Gálvez, alcaldesa del sector Miguel Hidalgo de Ciudad de México y que aspira a un escaño en el Senado en la elección de julio, venderá su departamento y donará el dinero para becas escolares por incumplir su palabra de concluir el cargo que ocupa.

Cuando asumió la alcaldía, en octubre de 2015, Gálvez aseguró que no le interesaba buscar otro cargo de elección popular y lanzó la apuesta de que si no terminaba su periodo de tres años, vendería su departamento y donaría el dinero a una buena causa.

"Se vende depa en Lomas de Chapultepec. Bonito y lleno de recuerdos. Hecho del trabajo y del cariño de mi familia", escribió Gálvez en Twitter al publicar una fotografía del salón de su casa.

 

Gálvez no milita en partidos políticos pero encabeza la lista del izquierdista PRD para senadores plurinominales (otorgados conforme al número de votos a nivel nacional), lo que le garantiza un escaño y por ley tendrá que renunciar a la alcaldía este mes.

"Qué chingadera (fastidio) quedarme sin casa", dijo entre risas a la prensa Gálvez, conocida por expresarse continuamente con groserías.

Las ganancias por la venta del departamento, localizado en una zona exclusiva donde los inmuebles se cotizan en torno del millón de dólares, serán donadas para que un colegio privado brinde becas de estudios a niños de escasos recursos, dijo.

"Son emociones. Ahí viví 20 años. Ahí tuve a mis hijos (...) hay quienes hacen locuras por el mal, yo hice una locura por el bien", añadió entre jadeos pues acababa de llegar a un evento público en bicicleta.

Gálvez, de 54 años, tiene una gran presencia en medios y redes sociales por sus declaraciones políticas, las palabrotas que suelta cuando ve al Cruz Azul, el equipo de fútbol de sus amores pero que raramente gana, además de que no duda en lanzarse en bicicleta mientras transmite en vivo.

Hace unos días, mientras los aspirantes a la presidencia y a la alcaldía capitalina del oficialista Partido Revolucionario Institucional (PRI) realizaban un recorrido en auto para demostrar lo caótico del tráfico de la megaurbe, Gálvez se montó en su bicicleta para demostrarles que así llegaba más rápido y sin contaminar.

Con una exitosa profesión de ingeniera y ascendencia de la etnia otomí, irrumpió en la escena política mexicana cuando en 2000 fue nombrada comisionada nacional para el desarrollo de los pueblos indígenas.