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Violencia, relacionada con deportación de criminales a México: CWW
En la última década, las deportaciones de Estados Unidos de personas hispanas con antecedentes penales a México y países de Centro América promovió el aumento de crímenes y violencia en la región, reveló el Programa de América Latina del Centro Woodrow Wilson (CWW).

En la última década, las deportaciones de Estados Unidos de personas hispanas con antecedentes penales a México y países de Centro América promovió el aumento de crímenes y violencia en la región, reveló el Programa de América Latina del Centro Woodrow Wilson (CWW).
En el estudio La Diáspora criminal , este centro, enfocado a la protección de derechos humanos, se expone que el incremento sostenido de las deportaciones en los últimos 10 años coincidió con el deterioro de la seguridad, mostrando patrones de difusión del crimen solamente comparables con la llegada de Los Maras en los 90.
La investigadora encargada del caso mexicano para este estudio, Gema Santamaría, destacó que en México, tan sólo en el 2010, más de 195,000 personas con antecedentes criminales fueron deportadas al país, mientras que a Centroamérica, la cifra llego? a 130,000 personas entre el 2001 y el 2010.
El caso más paradigmático de difusión vinculado a la política de deportación de Estados Unidos, en opinión de Santamaría, es la expansión de Los Maras a México y las naciones del Triángulo Norte, es decir, Guatemala, Nicaragua, Honduras y El Salvador.
En un principio, el proceso de deportación fue masivo y desordenado, y se llevó a cabo sin la información de procesos de cooperación e información adecuados entre EU y los países receptores , expuso la investigadora.
En el caso mexicano, Santamaría aclaró que si bien la presencia Mara pudo contenerse, la influencia de otras expresiones del crimen organizado en ciertas pandillas del país se ha extendido en años recientes.
Sumado a lo anterior, Santamaría pone atención sobre los migrantes y la trata de personas, pues es este grupo es el más vulnerable a la violencia ejercida por el crimen organizado en el contexto de los flujos migratorios.
Las extorsiones, el reclutamiento forzado, los secuestros y la explotación sexual son sólo algunas expresiones de dicha violencia. Las organizaciones criminales han aprovechado los flujos migratorios para obtener recursos por el paso de personas a través de sus territorios, indicó la especialista.
De acuerdo con el Centro Woodrow, la ofensiva por parte del Estado contra las organizaciones criminales en Colombia y México es uno de los principales factores que produjeron la diseminación de los delincuentes en la región. Las victorias parciales contra las estructuras dedicadas al narcotráfico repercutieron en la difusión de las actividades criminales hacia otros países con capacidades de respuesta limitadas .
ana.langner@eleconomista.mx