Tras dos años consecutivos con niveles récord de violencia, México registró en el 2019 su periodo más violento. Los 34,582 asesinatos contabilizados el año pasado, según datos del Secretariado Ejecutivo, representaron una tasa de homicidios de 27 por cada 100,000 habitantes, lo cual ha marcado el primer año del presidente Andrés Manuel López Obrador y su estrategia de “abrazos no balazos” para combatir a los grupos del crimen organizado, sostuvo en un análisis la organización InSight Crime.

“Las bandas emergentes y con fuertes bases locales dejaron su huella en el 2019, al aprovechar las oportunidades que se les presentaron como resultado de la fragmentación de algunos de los grupos criminales más grandes de México. El año estuvo definido por varias masacres que recuerdan los peores días de la inútil guerra contra las drogas, así como por una violencia más directa contra las fuerzas de seguridad y entre grupos rivales por el control de las lucrativas economías criminales, como la venta de drogas sintéticas a nivel local y las redes de extorsión”, refirió InSight.

Consideró que, luego del asesinato en noviembre del 2019 de integrantes de la familia LeBarón, así como de los cuerpos localizados en calles o colgados en los puentes de Michoacán y del asedio en Culiacán del Cártel de Sinaloa, “algunos exfuncionarios... consultados por InSight Crime dicen que lo peor aún podría estar por venir”.

El reporte destaca que las organizaciones del narcotráfico en México tienen socios en Costa Rica, Colombia y Guatemala, los cuales “están llevando a cabo operaciones más avanzadas (...) mediante la construcción de pistas para el aterrizaje de aeronaves cargadas de drogas, donde además se reabastecen de combustible”.

Respecto de las rutas para el trasiego de drogas, menciona que durante las dos últimas décadas, los principales flujos de cocaína se movieron por Centroamérica o por la costa del Pacífico para entrar a México y luego cruzar la frontera. “El Caribe, que en el tiempo de Pablo Escobar fue la principal plataforma de narcóticos hacia EU, fue quedando cada vez más lejos de la mirada criminal. Eso está cambiando”, se indica en el reporte firmado por Parker Asmann y Eimhin O’Reilly.

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