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Política

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Tras sismo, otomíes viven en campamento improvisado

Con bebés nacidos después del temblor y ancianos en silla de ruedas con padecimientos como Parkinson y diabetes, los indígenas procedentes de Querétaro, asentados en la Ciudad de México desde hace décadas, exigen a las autoridades dar solución a su problemática.

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Al menos 70 indígenas de origen otomí han improvisado un campamento en las afueras de la escuela Constitución de 1917, en la colonia Roma, esto ante la falta de respuesta de las autoridades para brindarles albergue luego de que el edificio que habitaban sufrió afectaciones tras el sismo del 19 de septiembre.

Con bebés nacidos después del temblor y ancianos en silla de ruedas con padecimientos como Parkinson y diabetes, los indígenas procedentes de Querétaro, asentados en la Ciudad de México desde hace décadas, exigen a las autoridades dar solución a su problemática.

“Hacemos un llamado a las autoridades para que no sean insensibles, la verdad, que volteen a ver a los afectados”, dijo Lázaro García Sóstenes, integrante de la comunidad otomí.

Apenas protegidos por lonas donadas por la sociedad civil, las mujeres y 40 menores, algunos de ellos nacidos después del sismo, duermen en casas de campaña mientras el resto lo hace en colchonetas y colchones.

No cuentan con baños y la alimentación básica depende de regalos que las personas les hacen, sin que sea constante.

“Vivir aquí es algo no agradable, si te das cuenta, no tenemos baños, tenemos que ir a pedir permiso a la gasolinera cercana; en cuanto a comida, nos hemos encontrado con unas personas muy buenas que nos han estado apoyando”, señaló Lázaro.

Procedentes de Santiago Mexquititlán, Querétaro, habitaron el inmueble ubicado en Durango 119, luego de que la empresa que lo ocupaba fue a la quiebra. En febrero del 2010 el proceso expropiatorio del inmueble falló en su favor y comenzaron un proyecto de vivienda de interés social. Sin embargo, el sismo provocó severos daños a la estructura, por lo que las familias que lo habitan tuvieron que buscar refugio en otra parte.

El 6 de octubre dirigieron un oficio al delegado de Cuauhtémoc, Ricardo Monreal, explicando su situación, pero cinco días después la respuesta oficial fue que los albergues estaban “saturados”.

“Ahorita yo creo que ya no es buscar el albergue. Hemos visto que la autoridad, cuando nos dispersamos, simple y sencillamente dice: ya no hay problema. No nos atiende, entonces aquí vamos a permanecer, es una forma de protesta para que la autoridad atienda este problema”, reprochó.

El campamento improvisado lo instalaron luego de que les pidieron la vivienda que les facilitó una persona en Torres Adalid, en la que permanecieron varias semanas. Ahora no tienen a dónde ir y exigen una respuesta oficial para solucionar su problemática de alojamiento digno ante la temporada invernal.

“La prioridad es que nos permitan demoler parte del edificio para que podamos construir vivienda de interés social a favor de los que estábamos habitando ahí”, pidió García Sóstenes.

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