En México vivimos un proceso de debilitamiento del sindicalismo; sin embargo, hay una activación en el diálogo en diferentes espacios y participación de diversos grupos sindicales que merecen todo nuestro respeto, planteó Rogelio Gómez Hermosillo.

El coordinador de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza explicó que el hecho de que en estos momentos no se vea un alto activismo de los sindicatos para apoyar a los trabajadores se debe a que en el país casi nueve de cada 10 personas con trabajo asalariado no cuentan con sindicato.

Además, muchas veces el sindicato sólo es un letrero en una construcción que dice: esta obra está protegida por el sindicato, y no sé qué, pero eso lo compró el constructor; ningún trabajador se afilió a eso. Ese sindicalismo no defiende a los trabajadores, es un sindicalismo corrupto, obsoleto.

Por su parte, María Ayala López de Lara, investigadora de Acción Ciudadana Frente a la Pobreza dijo que un sindicato no tiene que ser una entidad burocrática, sino una entidad para poder lograr una negociación colectiva entre los trabajadores y quienes los emplean.

Mencionó que se esperaría que los sindicatos empezaran a propiciar las condiciones para generar empleos de calidad con prestaciones y que sea trabajo digno no sólo trabajo.

De acuerdo con Acción Ciudadana Frente a la Pobreza, los puestos de trabajo perdidos durante la etapa de confinamiento social en el país son casi 12 millones, no sólo el millón 113,000 formales que se perdieron entre marzo y junio pasado, según los registros del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

La organización destacó que antes de la pandemia del llamado nuevo coronavirus, en México el IMSS tenía un registro de poco menos de 20 millones de personas empleadas formalmente, pero el total de gente trabajando era de 57.3 millones de personas que representaban la población económicamente activa (PEA), que son las personas que participan en el mercado laboral, ya sea como ocupadas o en búsqueda de trabajo.

Y precisamente de enero de 2020 a mayo pasado, la PEA pasó de 57.3 millones a 45 .5 millones, es decir 11.8 millones menos. 

La organización destacó que según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en mayo, la tasa de desempleo o desocupación en el país se disparó hasta 33%, lo que demuestra que una de cada tres personas dispuesta a trabajar no tiene empleo.

En total hay 21.6 millones de personas sin trabajo, lo que quiere decir que son 13.8 millones más que las que había a inicios del año. De las personas sin trabajo, 11 millones 600,000 son mujeres.

Asimismo, de cada 10 personas que conservan su trabajo, seis no ganan lo suficiente para comprar una canasta básica para una familia de dos personas y sólo 7% ganan más de 12,800 pesos al mes y son 1.2 millones menos que al inicio del año.

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