El presidente Enrique Peña Nieto y su equipo de seguridad nacional han tomado un nuevo rumbo en la lucha en contra de las drogas, enfocando los esfuerzos en reforzar las instituciones, más allá de lograr la captura de grandes cabezas del narco.

Una medida que contrasta con las decisiones de la administración pasada y atiende las necesidades inmediatas de los ciudadanos; hace falta una estrategia que dibuje cómo se va a implementar, opina el investigador asociado del Instituto de México del Centro Woodrow Wilson, Christopher Wilson.

En la Unión Americana existieron aquellos que presentaban preocupación por el cambio de enfoque, ya que podría interpretarse como un paso libre para las actividades de los criminales hacia Estados Unidos; sin embargo, los estadounidenses han tenido tiempo suficiente para procesar la idea y a nivel gubernamental y social es claro que, ante la crisis de seguridad, es fundamental disminuir los índices de los crímenes que afectan directamente a las personas, detalló el especialista de asuntos fronterizos del Centro Woodrow Wilson, fundado en Washington DC, Estados Unidos, en entrevista telefónica.

Los discursos gubernamentales muestran este nuevo enfoque: Enrique Peña Nieto ha prometido bajar los niveles de violencia, así como reducir el índice de crímenes como secuestro, homicidio, extorsión o robo con violencia, en lugar de comprometerse en lograr un mayor número de encarcelamiento de traficantes de drogas.

Ello, a decir Christopher Wilson, tiene mucho sentido , México vive una gran crisis de seguridad y se requiere garantizar paz a sus ciudadanos.

El expresidente Felipe Calderón informó al final de su sexenio que 25 de los 37 criminales más buscados en el país fueron detenidos o abatidos durante su gobierno, así como unas 80,000 personas muertas debido a la violencia de la lucha en contra del crimen organizado, según estimaciones de organizaciones civiles.

La urgencia del país es para el investigador del Centro Woodrow Wilson bajar los índices de violencia y ello se consigue sólo con fortalecer al Estado de Derecho y para ello se requiere empoderar a las instituciones.

Sin embargo, para garantizar paz entre los mexicanos existen los principios, mas no hay una estrategia y reformar a las fuerzas policiacas no es tarea fácil.

Ante ello, la sociedad deberá esperar cuáles serán los procedimientos a seguir, aclara el especialista, quien asegura que existen las formas para dar límite a los grupos criminales sin darles juego.

Vale destacar que hay diferencias entre las promesas de campaña y la realidad. Por ejemplo, durante su cruzada, el presidente Peña Nieto promovió un cuerpo de seguridad de 80,000 miembros, mientras que la señalada gendarmería contará con 10,000. El investigador recordó que mientras el Presidente estuvo en promoción, indica que el tema de seguridad requerirá más dinero y el presupuesto hoy otorgado es similar a los años anteriores.

ana.langner@eleconomista.mx