Cada vez es más frecuente que adolescentes en la Ciudad de México sean reclutados por el crimen organizado para la venta de drogas.

Los registros de la Fiscalía capitalina señalan un aumento de 966%, entre el 2012 y el 2019, en el número de detenciones de menores de edad vinculados con el narcomenudeo, al pasar de nueve detenidos en el primero de los años, a 96 el año pasado.

El incremento ha sido paulatino, según se observa en los datos de la Fiscalía que entregó a un ciudadano a través de una petición vía transparencia.

Por ejemplo, en el 2013, la Fiscalía Central de Investigación para la Atención del Delito de Narcomenudeo de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México tuvo registros de 64 detenciones de menores relacionados con venta de drogas. En el 2014 fueron 73.

En el 2015, bajó a 35; en el 2016 se contabilizaron 51; para el 2017 fueron 73, mientras que en el 2018 se alcanzó un máximo de detenciones de menores en el periodo, con 142.

En el 2019, la edad de la mayoría de los menores detenidos por narcomenudeo (96 casos), en su modalidad de posesión con fines de venta, comercio y suministro, osciló entre los 16 y 17 años.

Sin embargo, también hubo casos en los que estuvieron implicados menores cuya edad iba de los 12 a los 13 años.

Por ejemplo, el 28 de febrero del año pasado se registró la detención de un joven de apenas 12 años en la alcaldía de Gustavo A. Madero.

Mientras que el 15 de mayo y el 12 de agosto del 2019, se registraron dos detenciones de menores cuya edad apenas era de 13 años; una en la alcaldía de Cuauhtémoc y la otra en Miguel Hidalgo.

Justicia penal

La Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes estipula el trato que debe darse a un menor ante cualquier delito que cometa.

En la norma se indica, en principio, que se buscará que las sanciones contra los menores que cometan algún ilícito sean en última instancia la privación de la libertad, además de hacer distinción por edad.

“En ningún caso podrán imponerse medidas de sanción privativa de libertad a la persona que, al momento de la comisión de la conducta, tuviere entre 12 años cumplidos y menos de 14 años. La duración máxima de las medidas de sanción no privativas de libertad que se podrá imponer en estos casos es de un año y sólo podrá imponer una medida de sanción”, se indica en el artículo 145 de la Ley del Sistema de Justicia para Adolescentes.

Cabe mencionar que las sanciones contra menores se dividen en dos rubros: privativas y no privativas de la libertad. Para el primer caso, se contempla que exista prisión domiciliaria, internamiento en un centro de justicia para menores o semiinternamiento o internamiento en tiempo libre.

Sobre las sanciones no privativas de la libertad, se contempla desde una amonestación o prestación de servicios a la comunidad del menor infractor, hasta la libertad asistida o condicional.

Por qué se unen al crimen

Especialistas en seguridad consultados coincidieron en que factores como el consumo de drogas, así como las ganancias que se obtienen de su venta, son las principales razones para que los menores terminen sumándose a las filas del crimen organizado.

“Pueden iniciar por varios motivos. Inician porque ven una facilidad de hacerse de mayores recursos, con cierta rapidez, que los que obtendrían de un trabajo honesto, pero también porque muchos de ellos inician como usuarios de drogas y luego se transforman en vendedores”, indicó Francisco Rivas, director del Observatorio Nacional Ciudadano.

El especialista añadió que la edad misma es un factor para que los menores decidan de manera impulsiva sumarse a actividades criminales.

Por su parte, Javier Oliva, académico de la UNAM, indicó que un factor principal para que los menores se integren a las bandas delictivas es el mismo entorno en donde se desarrollan.

“Hay una serie de problemas estructurales que, ante la falta de oportunidades, se comprometen (los menores) con este tipo de actividades delictivas”, refirió.

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