La Procuraduría General de la República (PGR) localizó 201 fosas clandestinas de enero del 2006 a octubre del 2015, 63 de las cuales se encuentran en Iguala, Guerrero. En las fosas fueron encontrados 662 cuerpos, pero a la fecha sólo 117 han sido identificados.

Así lo precisó la PGR, en un documento que entregó a senadores, el cual precisa que a las 201 fosas se le deben sumar aquellas que hayan localizado autoridades locales y de las cuales debe informar cada entidad.

El documento revela que en lo que va de la administración del presidente Enrique Peña Nieto se han localizado la mayor parte de las fosas. El 2013 fue el año en que se hallaron más fosas al contabilizar 57; sin embargo, fue en el 2011, durante el gobierno de Felipe Calderón, cuando se halló el mayor número de cuerpos, en total 207 personas muertas en ese año.

Entre septiembre y diciembre del 2012, en los primeros meses de la actual administración federal, se encontraron 28 fosas sólo en Acapulco, Guerrero, las cuales tenían 42 cuerpos en putrefacción o restos óseos, mismos que a la fecha no han sido identificados.

Hay dos casos que destacan en el informe y a raíz de los cuales se han puesto las alertas en México: las fosas halladas en Iguala entre octubre del 2014 y junio del 2015 y los restos encontrados en San Fernando, Tamaulipas, en el 2011.

El reporte revela que tan sólo un mes después de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, se comenzaron a encontrar las fosas clandestinas en Iguala, esto como parte de las investigaciones sobre los jóvenes.

Entre octubre del 2014 y junio del 2015 se hallaron 63 fosas en Iguala, con 132 cuerpos, de los cuales sólo se ha identificado a 16 personas, el resto permanece sin identificar, entre otras cosas, por el estado de descomposición.

De los cuerpos encontrados en Iguala, 37 corresponden a hombres y ocho a mujeres, los demás están en la etapa de valoración.

Otro de los casos que puso las alertas en México por la actuación del crimen organizado fue el hallazgo de 14 fosas con 120 cuerpos en San Fernando, Tamaulipas, en abril del 2011.

Todos estos cuerpos se encontraron en putrefacción, 64 eran de hombres y uno de mujer, pero 55 no se pudieron detectar. De los 120 cadáveres, sólo se lograron identificar a 66 personas, varias de ellas centroamericanas.

En nueve años, en estos lugares clandestinos se detectaron 244 hombres y 38 mujeres, pero de 380 cadáveres no se pudo determinar el sexo o están en valoración.

Revela que en la mitad del país se han encontrado fosas, es decir, en 16 entidades federativas, incluido el Distrito Federal. El que tiene el mayor número de fosas es Guerrero, con 104; le siguen Jalisco, con 37; Tamaulipas, con 15; Morelos, con 11, y Durango, con siete.

En Michoacán, el Distrito Federal y el Estado de México fueron encontradas cuatro fosas por cada entidad federativa; en Chihuahua, Oaxaca y Sonora se localizaron tres, respectivamente; dos en Veracruz; mientras que en Hidalgo, Aguascalientes, Chiapas y Nuevo León se localizó una fosa, respectivamente.

Las cuatro encontradas en el Distrito Federal se hallaron dos en Tlalpan y dos en el Ajusco.

Por año, se evidencia que en el 2006 localizaron dos fosas, una en el 2007, ocho en el 2008, dos en el 2009, tres en el 2010, 26 en el 2011, 28 en el 2012, 57 en el 2013, 36 en el 2014 y 38 en el 2015.

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