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Fracaso de autodefensas en AL, debe ser revisado
Luego que el Gobierno Federal resolviera dar cierta legitimidad a los grupos de autodefensa, las autoridades deben cubrir las áreas legales y políticas grises y tomar en cuenta los fracasos resultados de la utilización de este tipo de agrupaciones en otras partes de América Latina, expuso Gillian Horton.

Luego que el Gobierno Federal resolviera dar cierta legitimidad a los grupos de autodefensa, las autoridades deben cubrir las áreas legales y políticas grises y tomar en cuenta los fracasos resultados de la utilización de este tipo de agrupaciones en otras partes de América Latina, expuso Gillian Horton, especialista en temas de seguridad en un artículo publicado en el Instituto México del Centro Woodrow Wilson.
Las autoridades nacionales tienen varias opciones para enfrentar la situación, sin embargo, según Gillian Horton, todas ellas representan un riesgo alto.
En primer lugar, los gobiernos podrían ignorar a estos vigilantes a nivel oficial mientras en silencio tolera e incluso apoya sus esfuerzos; sin embargo este enfoque se ha vuelto insostenible debido a la creciente fuerza y la popularidad de las autodefensas, así como crecientes tensiones entre los vigilantes y los actores gubernamentales.
En segundo lugar, las administraciones podrían elegir desarmar a estas agrupaciones de defensa; no obstante, ello resultaría en un conflicto adicional entre las fuerzas gubernamentales y las civiles. Asimismo privaría a la población de su capacidad para garantizar su propia seguridad; algo en lo que el gobierno ha fracasado.
El 27 de enero de 2014 el gobierno federal firmó un acuerdo con las autodefensas, mismo que a decir de la especialista no ha sido parejo para los grupos de Michoacán que de Guerreo, lo que podría socavar la confianza en su autoridad y capacidad para restablecer el Estado de Derecho.
De acuerdo con Horton lo que se requiere es una estrategia coherente que aborde los grupos en el mismo nivel federal y que permita al gobierno presentar una fuerza unida en contra del crimen organizado.
El gobierno de México tomó una decisión difícil que abarca lo que es posiblemente el mejor de los escenarios. Ahora, debe tomar medidas afirmativas para asegurar que la situación en la región no salga de control, mientras que continúa trabajando en desmantelar a los Caballeros Templarios a través de la identificación de sus líderes.
Asimismo las autodefensas deben ser catalogadas como algo temporal y no como aliados en la lucha gubernamental contra el crimen organizado, asegura el artículo.
ana.langner@eleconomista.mx