La pelea por la gubernatura de Veracruz pasó de ser una elección de trámite en la que el hijo del gobernador saliente, Miguel Ángel Yunes Márquez, podía ganar con una clara ventaja a ser una confrontación a tercios en las que tanto el precandidato del PRI, José Yunes Zorrilla, y el de Morena, Cuitláhuac García, tienen posibilidades reales de triunfar. La contienda se prevé tan cerrada, que incluso podría terminar en tribunales.

Hasta hace algunos meses, se consideraba como candidato “natural” a suceder a Miguel Ángel Yunes al presidente municipal de Boca del Río, por lo que todo parecía indicar que sólo habría un cambio de estafeta entre padre e hijo. Sin embargo los problemas por los que atraviesa el estado, particularmente los de inseguridad, el factor Javier Duarte y la posibilidad de que haya efectos dominó de las candidaturas presidenciales de José Antonio Meade y de Andrés Manuel López Obrador en el estado han propiciado que la gubernatura la pueda ganar cualquiera de las tres principales ofertas políticas que figurarán en la boleta electoral.

Para el periodista veracruzano Alejandro Aguirre la elección será a tercios y bastante cerrada, en la que al candidato de la alianza en el gobierno, PAN-PRD, no le bastará contar con el apoyo de su padre, el gobernador, para ganarle a José Yunes Zorrilla quien tiene una imagen de político honesto y que tendrá como bandera el combate a la inseguridad pública, o para frenar a Cuitláhuac García que por segunda vez busca la gubernatura y que cuenta con toda la fuerza que representa la figura de Andrés Manuel López Obrador.

“Son tres candidatos que sí van a tener votación y que van a dividir el voto en tres partes, por lo que será una elección a tercios donde la diferencia entre el primero y tercero no va a ser amplia, será corta y podría irse hasta tribunales”.

En busca de la continuidad, Yunes Márquez tiene claro que debe apostar por una campaña para convencer a los veracruzanos que después “del tiradero” que les dejó Javier Duarte dos años fueron insuficientes para transformar al estado y que ese periodo sólo sirvió para marcar el camino del progreso, y que si le dan la oportunidad de gobernar seis años se podrán capitalizar los esfuerzos que trajo la alternancia.

En el caso de Yunes Zorrilla podría apostar a un discurso en el que ponga de manifiesto que Miguel Ángel Yunes ha sido incapaz de resolver los problemas de Veracruz como lo son las finanzas y la inseguridad pública. Entonces preguntará a los ciudadanos: ¿para qué más de lo mismo, para qué otro Yunes?.

Mientras que Cuitláhuac podría aprovechar el hecho de que sus adversarios, a pesar de no ser familiares, comparten el apellido Yunes, para decir que el cambio verdadero llegará sólo con Morena.

Pero quien quiera ganar Veracruz necesariamente deberá presentar en su plataforma de gobierno un plan integral que permita al estado recuperar su seguridad pública y, como segundo término, un proyecto a revertir el quebranto financiero de la entidad.

Duarte seguirá siendo factor

El caso del gobernador Javier Duarte seguirá siendo un factor importante durante las elecciones para renovar la gubernatura de Veracruz, estado que concentra el tercer padrón más grande del país.

El hecho de que su juicio se coincida con el desarrollo de la elección tanto estatal como federal es motivo suficiente para que los candidatos de Morena y PAN-PRD-MC puedan hacer uso para atacar al abanderado del PRI.

“Javier Duarte seguirá siendo un hecho que aprovecharan tanto los precandidatos a la Presidencia de la República como los candidatos al gobierno de Veracruz, Javier Duarte sigue siendo factor y con base en el aprovechamiento que cada candidato a nivel estatal o federal significará ganar o perder votos”.

lidia.arista@eleconomista.mx