En Michoacán operan distintos grupos de paramilitarismo, entre ellas las autodenominadas autodefensas.

Edgardo Buscaglia, investigador de la Universidad de Columbia, Estados Unidos, explica que en el estado purépecha existe una mezcla de las distintas clasificaciones de paramilitarismo, ya que hay grupos legalmente constituidos para la defensa de su población, otros que reciben apoyo logístico de empresarios, o bien de grupos criminales y uno más cuenta con el apoyo del Estado.

Afirma que los civiles armados que aparecieron en febrero del 2013 no son auténticas autodefensas sino paramilitares, uno financiados por el Estado extrajudicialmente; otros por empresarios hartos de las extorsiones y secuestros y, los terceros, financiados por grupos criminales para mantener el control en ciertos territorios.

A diferencia de los grupos de civiles armados que están al margen de la ley, en el municipio de Cherán sí existe una auténtica y real autodefensa de control social, ya que el pueblo es quien elige legítimamente a quienes lo van a defender, no con tácticas ofensivas, como actualmente lo están haciendo los denominados autodefensas en municipios como Tepalcatepec, Coalcomán, Aguililla, Churumuco, entre otros.

Un grupo de autodefensa es socialmente legítimo cuando el pueblo le pide que organicen o el pueblo mismo participa en la defensa. No toma un carácter ofensivo, es decir, no comienzan a rastrillar y a limpiar regiones de grupos adversarios, como sí hacen muchos de los grupos que ves en Michoacán recientemente .

Menciona que las autodefensas en Cherán son grupos a los que logísticamente no apoya ni el gobierno ni los empresarios, y se defienden con barricadas, escopetas, cuchillos y con su propio sistema.

Esa es la gran tragedia de Michoacán, que hay más paramilitarismo que autodefensas, sí hay, pero minoría y justamente son las autodefensas las que están siendo aniquiladas .

Para el también Presidente del Instituto de Acción Ciudadana de México, el surgimiento de estos grupos se debe a los grandes vacíos de Estado. Esto no es culpa de Enrique Peña Nieto, es parte, pero esto viene deteriorándose desde hace muchos años .

Explica que la ausencia del estado o la inefectividad judicial la pueden tener países como Estados Unidos, sin embargo, México tiene algo peor, que son enormes vacíos institucionales de Estado, es decir, hay grandes pedazos del Estado que han sido capturados por el crimen, por lo tanto no operan como instituciones del Estado, porque no existen.

Lamenta que la administración encabezada por Peña Nieto no esté tomando las medidas necesarias para limpiar la enorme corrupción política que existe en los tres ámbitos de gobierno, no veo una campaña nacional de limpieza, como en Colombia, en donde 63% de los congresistas fue procesado penalmente por vínculos con paramilitares, vínculos con las FARC o vínculos con los criminales. En Italia, dos terceras partes del Parlamento fue procesado, no veo todavía eso. Ninguna política pública para contener este infierno va a poder ser implementada si no se comienza a limpiar el Estado mexicano , enfatiza el estudioso.

Indica que si no se aplican programas de políticas anticorrupción, no sólo para los elementos de seguridad, todas las medidas que quieran implementar no darán resultados, hasta que no se ataque el punto clave en México, el gran cáncer que es la corrupción política, la de los alcaldes, presidentes municipales, gobernadores, legisladores, no se acabará la violencia. Cuando el pueblo ve que el Estado comienza a funcionar, los grupos paramilitares pierden oxígeno .

veronica.macias@eleconomista.com