Pese a que el arresto del Marro, cabecilla del Cártel de Santa Rosa de Lima (CSRL), fue bien recibida por el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien necesitaba una victoria en materia de seguridad, su captura amenaza con deshacer los progresos hechos contra el robo de hidrocarburos y quizá no logre sofocar la violencia en el estado de Guanajuato, que por mucho tiempo ha sido el más violento del país, señala un análisis de la agencia de investigación criminal InSight Crime.

El artículo titulado: “Tres consecuencias de la captura de El Marro en México”, escrito por Chris Dalby, añade que el arresto de Yépez Ortiz puede significar una diferencia a corto plazo en Guanajuato, ya que la dinámica que subyace a la violencia en la entidad no gira en torno a un sólo hombre.

“Si bien la violencia en el estado aumentó en un principio debido al señuelo del robo de petróleo, existen otras economías criminales que también juegan un papel importante”, agrega.

Cabe recordar que fue el pasado 2 agosto cuando José Antonio Yépez Ortiz, el Marro, fue detenido en un operativo conjunto del Ejército y la Fiscalía de Guanajuato. El Marro, contaba con órdenes de aprehensión por robo de hidrocarburos y delincuencia organizada.

InSight Crime considera que el Cártel de Santa Rosa de Lima es un caso aparte en el panorama criminal de México ya que, conformado inicialmente por ladrones de petróleo de Guanajuato que se unieron para oponer resistencia a la invasión del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), el Cártel de Santa Rosa de Lima fue quizá el primer grupo en restablecer el control suficiente sobre un área en particular para luchar contra una amenaza tan grande y poderosa como el CJNG.

“Y para ello recurrió a dos elementos: una base de poder hiperlocalizada y una infalible economía criminal: el robo de petróleo”, precisa el análisis de InSight.

Asimismo, indica que es probable que el CJNG intente apoderarse de estos municipios dado el vacío de poder, pero es incierto si la captura de Yépez Ortiz significará el fin del grupo criminal que lideraba.

Por otro lado, el análisis refiere que “quizá los avances en la lucha contra el huachicoleo sean sólo temporales, porque los grupos criminales han perfeccionado sus técnicas. Si bien la estrategia del gobierno contra el CSRL despojó al grupo de gran parte de sus ingresos por robo de petróleo, sus miembros son experimentados huachicoleros que probablemente continuarán drenando los oleoductos, independientemente de si la agrupación continúa existiendo o no”.

maritza.perez@eleconomista.mx