La tensión se apoderó de Cancún, Quintana Roo la tarde del martes después de varios ataques en al menos dos puntos de la ciudad, incluida la sede de la Fiscalía del estado, donde murieron un policía y tres presuntos delincuentes, informaron las autoridades.

El informe preliminar establece que un comando de 10 sujetos ingresó a las instalaciones de la Fiscalía y detonó armas de grueso calibre en contra de los ministerios públicos y población civil. Al ser repelidos por agentes policiales, se dieron a la fuga en un vehículo y varias motocicletas. A partir de entonces se desató una persecución por la ciudad, que derivó en nuevos enfrentamientos.

El gobernador del estado, Carlos Joaquín, informó anoche que había cinco detenidos y aseguró que ya estaban en camino refuerzos federales para garantizar la seguridad de la zona.

La tensión fue mayor entre los habitantes y visitantes de la ciudad, debido a que los incidentes tenían lugar sólo un día después del enfrentamiento a las afueras de Blue Parrot durante el festival BPM, en Playa del Carmen, donde murieron cinco personas, cuatro de ellas extranjeras, y otras 15 resultaron heridas, aunque todavía se desconoce si los sucesos están o no relacionados con el crimen organizado.

Horas después del ataque a la sede de la Fiscalía General de Justicia de Cancún, situada en el centro de la ciudad, en la Plaza de las Américas (un centro comercial cercano al lugar), testigos aseguraron haber escuchado tiros y cientos corrieron despavoridos para salir del lugar aunque no estaba claro qué pasaba.

En otro punto de la ciudad, artefactos explosivos fueron lanzados a una óptica. César Salgado, el dueño del establecimiento, lamentaba lo que estaba ocurriendo con la cara ensangrentada y pidió a las autoridades que hicieran algo.

Afectaciones al turismo

Dirigentes de cámaras empresariales de Quintana Roo alertaron sobre severas afectaciones a la actividad turística del estado por los hechos de violencia de los últimos días, al tiempo que demandaron al gobierno estatal un plan de manejo de crisis que permita paliar las afectaciones a la imagen turística del Caribe mexicano.

Eduardo Galaviz, presidente de la Asociación de Plazas Comerciales y miembro del Observatorio Legislativo de Quintana Roo, expresó que por no haberse atendido en su momento, la situación de violencia en el estado ya se le salió de control al actual gobierno, ante lo cual se hace necesaria una acción inmediata de las autoridades para contener esta escalada.

Añadió que será necesaria una coordinación de distintos órdenes de gobierno para enfrentar la situación y no descartó que fuera incluso necesaria la presencia del Ejército mexicano para atender esta emergencia de seguridad.

Por su parte, Ricardo Muleiro López, presidente de Asociados Náuticos de Quintana Roo, afirmó que se trata de un evento nunca antes visto en el estado, lo cual es muestra de que las autoridades están rebasadas y existe un riesgo grave que podría afectar la principal actividad económica del estado que es el turismo.

Carlos Gosselin Maurel, dirigente de los hoteleros de Cancún, refirió que este evento tendrá repercusión internacional en el peor momento posible, es decir, días antes de la toma de posesión de Donald Trump, ya que puede ser tomado como pretexto para ampliar sus políticas proteccionistas.

En Madrid, España, y con relación a lo ocurrido en una discoteca en Playa del Carmen, el secretario de Turismo federal, Enrique de la Madrid, consideró que se trata de un caso específico y una fuerte llamada de atención para que la autoridad local, con el apoyo incluso de la Secretaría de Turismo, fortalezca a sus equipos de seguridad y evitar que vuelva a suceder. (Con información de J. Vázquez y A. de la Rosa)