La sentencia de amparo sobre la despenalización del uso de la mariguana representa el primer cambio de dirección en lo que hasta ahora han sido casi 100 años de una política prohibicionista; sin embargo, son limitados los alcances de esta decisión, exhibió el Centro de Investigación para el Desarrollo AC (CIDAC).

En un análisis expuso que a partir de la determinación de la Primera Sala de la Corte, puede esperarse que las cargas de las procuradurías que ahora invierten recursos y tiempo en la persecución del consumo y posesión se reduzcan y que la sobrepoblación actual del sistema penitenciario disminuya.

El CIDAC abunda en que como primer paso es necesario revisar la regulación vigente en materia de drogas, particularmente en el caso específico del cannabis.

El consumo de mariguana y de cualquier otra droga ilegal no se encuentra tipificado como delito en México.

Sin embargo, sí lo están todas aquellas conductas vinculadas y necesarias para su consumo, llámese posesión, producción, transporte, tráfico, comercio, suministro, prescripción, financiamiento, supervisión, fomento y publicidad o propaganda.

Es importante considerar que los alcances de esta decisión serán limitados y no necesariamente implicarán un cambio mayor en la política de drogas en el país; al menos no en el corto plazo , argumenta el CIDAC.

Detalla que el amparo sólo aplica para los cuatro integrantes de la asociación civil Sociedad Mexicana de Autoconsumo Responsable y Tolerable (SMART) que promovieron el recurso.

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