Pocas imágenes pueden ser más útiles que un escenario teatral para explicar un momento político. La metáfora de los actores moviéndose en una u otra dirección, expresando las intencionalidades del personaje al que interpretan, muestra la dinámica política, es decir, una correlación de fuerzas.

El 4 de junio, con los comicios en Nayarit, Coahuila, Estado de México, Veracruz, Oaxaca y Tlaxcala, especialmente los cuatro primeros, se acabó una coyuntura, y el día 5 empezó otra, en la cual el posicionamiento de los actores con respecto al proceso nos ayudará a entender qué es lo que viene para la elección presidencial del 2018. Por eso, a diferencia de entregas anteriores, en ésta voy a evaluar qué ganó y qué perdió cada personaje cuya participación fue relevante en los comicios.

Omito los estados de Oaxaca y Tlaxcala por razones de espacio y de Veracruz sólo diré que la alianza PAN-PRD ganó 112 ayuntamientos, mientras que el PRI solo o en alianza, 36; Morena, sólo 17.

Miguel Ángel Yunes

El saldo positivo fue para este personaje y la alianza PAN-PRD, pues se quedaron con las alcaldías de alta densidad poblacional: Boca del Río, Puerto de Veracruz, Papantla, Tantoyuca y Minatitlán.

Roberto Sandoval

En Nayarit, el gobernador -el siguiente gobernador en ser perseguido por la autoridad judicial- y el candidato priista, Manuel Cota de la CNC, perdieron todo, mientras que la alianza PAN-PRD y sus líderes ganaron bastante; es la segunda ocasión en que esta coalición gana, con candidatos padre e hijo del mismo nombre: Antonio Echavarría. Morena ganó en Acaponeta y La Yesca; hay una cierta penetración del lopezobradorismo en la entidad, sin que resulte algo realmente importante.

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Andrés Manuel López Obrador

Le fue bien porque Morena ganó Coatzacoalcos lo que denota su influencia en las cercanías de Tabasco- y la alcaldía de la capital, Jalapa. Aquí el perdedor fue el PRI-gobierno. Claramente perdió porque Delfina Gómez era una especie de personalidad accesoria, y, en realidad, él fue el que se desgastó en toda la campaña.

No obstante, tiene la ganancia secundaria de mantenerse en el ojo del huracán, en su sempiterno papel de víctima y defensor de los desposeídos. La ganancia secundaria, aunque poca, puede esfumarse si, como de costumbre, él mismo se pone el pie: léase que sus acciones de impugnación lesionen los intereses de terceros y no resuelvan nada, como la toma de Paseo de la Reforma en el 2006.

Coahuila

Más parece una guerra fratricida shakesperiana que la elección de un gobernador. El pleito entre los hermanos Humberto y Rubén Moreira, exgobernador y gobernador, respectivamente, permeó en toda la elección. Lo sorprendente es que los coahuilenses sigan en medio de la lucha entre los hermanos y que no hayan votado masivamente contra el PRI, ya nada más por hartazgo, por ganas de cambiar de marca.

Sumados, alrededor de 60% de los electores coahuilenses votó oposición. Total, el drama terminó con un segundo conteo que dio la victoria al PRI por casi 31,000 votos, 2.4% de la votación, margen que llevará a la judicialización. ¿Quién ganó? Aparentemente el PRI, aunque está por verse. Los panistas Anaya, Ricardo y Guillermo (no son parientes) no se van quedar en paz y esto significa que se van a unir a la impugnación opositora por el resultado de la elección mexiquense.

Ricardo Anaya

El niño maravilla que logró desbancar a su jefe y que ha acumulado una serie de victorias internas y externas en un lapso corto se enfrentó a su límite decreciente. No contó con que los sectores duros del PRI harían todo para desbarrancar a su candidata, y lo lograron.

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El plan B, pactado con un sector priista, no funcionó, y Ricardo Anaya pagó un precio muy caro, tanto que por el momento está a merced de un renaciente calderonismo interno. En breve tendrá que resolver el tema, porque si bien ya sabe que en el 2018 no le conviene ser candidato presidencial, al menos tiene que fortalecer sus redes internas de poder para garantizar que los panistas acaten, en su caso, una alianza con el PRD. Margarita Zavala y Rafael Moreno Valle ya están en pie de guerra para desbrozar el liderazgo del queretano. Anaya salió perdiendo, pero Coahuila puede ser su tabla de salvación.

Josefina Vázquez Mota

De empezar como puntera a caer al cuarto lugar, con apenas 11% de los votos, significa que su única oportunidad de permanecer en el escenario político es ser candidata plurinominal al Senado.

Delfina Gómez

La maestrita , como ella quiso autonombrarse, tuvo sus 10 minutos de fama, probablemente será incluida en las listas de candidatos de Morena, quizá para una senaduría, o tal vez para una diputación por la vía plurinominal.

Alejandra Barrales

Ella en lo personal, no perdió, pero tampoco ganó. En cambio, el PRD triunfó, pues si antes de la elección parecía un partido cadáver, resucitó, gracias a la candidatura de Juan Zepeda -el mejor de la temporada, misma que fue auspiciada por el priismo local y nacional, para debilitar a Delfina Gómez.

Juan Zepeda

Se posicionó y resultó funcional a los intereses de Eruviel y de paso a los de Osorio Chong. Es una estrella en ascenso.

Alfredo del Mazo

Será el próximo gobernador del Estado de México, pero no lo habría sido si el PRI no se hubiese coaligado con otros partidos. Además, está la presunción de fraude electoral. Ganó apretadamente y será el blanco de las iras sociales en los meses por venir.

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Enrique Ochoa Reza

Aparentemente, ganó.

Eruviel Ávila

Ganó en la medida en que la elección no se perdió, pero se quedó muy corto para ver cumplidas sus aspiraciones en el ámbito federal.

Enrique Peña Nieto

Perdió: 70% de sus coterráneos lo rechazó por interpósita persona. Logró imponer al primo en la gubernatura mexiquense a un costo altísimo. Su credibilidad está por los suelos. La elección del 2018 está a la vuelta de la esquina. Al parecer el grupo compacto de Los Pinos se cree el espejismo de haber manejado bien las elecciones del 2017 y que podrán dar la pelea en la presidencial. Ni lo uno ni lo otro.

Peña busca retrasar la candidatura a principios del 2018, lo que incluiría una pasarela con Miguel Ángel Osorio Chong, Luis Videgaray, José Narro y Enrique de la Madrid. Entonces será demasiado tarde para dar la pelea a la oposición y probablemente asistiremos a un escenario parecido al de 1988, con una sociedad molesta, fraudes electorales y una economía vapuleada. ¿Será que ahora sí sea el escenario del fin del PRI?

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mfh