Al parecer, como sucede con el colesterol, Roberto Valdovinos, director del Instituto de los Mexicanos en el Exterior (IME), cree en el acoso negativo (sexual) y en el positivo (laboral).

Tras la nota de la reportera Ana Langer en La Jornada en la que revela “procesos abiertos” en el Comité de Ética y en el Órgano Interno de Control de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) contra Valdovinos por acosos laboral y sexual, el funcionario trató de sortear las acusaciones públicamente, sin enterarse de que avanzó varios pasos al fondo del laberinto. “No existe absolutamente nada sobre acoso sexual; no hay ninguna demanda en cuestiones de acoso sexual. Y nada que tenga que ver con sexo. Es una completa invención, una completa calumnia (...) En el caso de acoso laboral, en efecto, existen algunas denuncias, mencionan cinco, yo estoy enterado de cuatro (...) Esas denuncias se realizaron a principios del 2019, durante el primer trimestre (...) Son situaciones que surgieron por cambios en la estructura de personal” (La Octava Televisión).

Para Valdovinos, las acusaciones de acoso laboral provienen de gente resentida porque fue desplazada de sus puestos por el cambio de la administración.

El periódico Reforma también publicó una nota similar. Una de las fuentes de la periodista, que trabajó con Valdovinos agrega: “Era clarísimo que sólo es con las mujeres esa conducta”. Reforma complementa: “Por una situación similar el funcionario tuvo un choque con la presidenta del sindicato de la SRE, Hortencia Navarro, quien representa a dos mujeres que presentaron quejas en su contra por acoso laboral”.

¿Son diferentes los acosos laborales y sexuales? Sí lo son. Pero ninguno es positivo, como el colesterol sano.

En México 3.5 millones de mujeres asalariadas de 15 años y más han sufrido discriminación laboral sólo por ser mujeres (Inmujeres, marzo del 2018). De acuerdo al boletín del Instituto Nacional de las Mujeres, entre las que han declarado haber sufrido de acoso laboral, 10.3% asegura que tiene menos oportunidades que un hombre para ascender y 9.2% revela que recibe menos salario que un hombre, pero hace el mismo trabajo.

Roberto Valdovinos no es un funcionario que haya sido invitado al IME por el secretario Marcelo Ebrard. En realidad, es muy cercano a Alejandro Solalinde, activista y sacerdote católico defensor de los derechos humanos de los migrantes, y coordinador de la Pastoral de Movilidad Humana del Episcopado Mexicano.

La experiencia laboral de Valdovinos es raquítica, pero ocupa un puesto toral en el sexenio del presidente López Obrador. Ni más ni menos que en el área vinculada a la migración, un tema polémico por la decisión que tomó el presidente mexicano de complacer a Trump al sacar al Ejército a la frontera con Guatemala para impedir que transiten los migrantes centroamericanos.

“Es un hombre muy violento”, revela a Reforma una de las víctimas de acoso laboral. “No sabes trabajar, eres una pendeja (...) Tengo que enseñarles yo cómo trabajar”, agrega.

Durante la entrevista que da Valdovinos a La Octava, se observa a un funcionario que no sabe comunicar en tranquilidad, se exacerba son facilidad y sus palabras no reflejan el manejo de crisis que tuvo que haber preparado.

Valdovinos es un funcionario más que ha llegado a Relaciones Exteriores sin contar con experiencia, pero eso sí, muy bien arropado por el presidente López Obrador.

Con la excepción de la subsecretaria Martha Delgado, los principales puestos de la SRE son ocupados por hombres con poca experiencia en la diplomacia.

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Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.