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Opinión

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Tres independientes casi ven la bandera a cuadros

¡Señoras y señores, aficionados al deporte de la velocidad!

Este es su reporte semanal sobre las incidencias de las competencias previas a la Gran Carrera a iniciar el 31 de marzo próximo por el campeonato nacional.

En estos momentos la emoción se vive en el circuito de ascenso por la vía independiente. Ya sabe usted, hay un grupo de 48 corredores que buscan estar en la fiesta grande sin el respaldo de una escudería.

Para ganar la carrera deben reunir la mayor cantidad de puntos, pero por un mínimo de pistas por el territorio nacional en 127 vueltas trazadas a discreción (una diaria).

Si bien El Cuaco Regio dice que ya cumplió con los kilómetros necesarios, su estrategia es singular. Entre las vueltas 1 y 20 se mantuvo más o menos al mismo ritmo que Chelecito Morado, El Jaguarito Playero, El Perico y la Marichu, pero a partir de la 25 metió a fondo el acelerador, del carro llamado El Trueno, que es del mismo molde del legendario Tornado en el que ganó la carrera Regia en el 2015, cuando se convirtió en la sensación del norte.

Entre la vuelta 30 y la 50 fue todo un fenómeno. Los registros del tablero del bólido reportaron que se mantuvo en velocidades de entre 150 y 250 kilómetros por hora, cuando Chalecito Azul, en ese mismo tiempo estuvo con velocidades que se situaron en un rango de 130 y 160 kilómetros por hora, mientras que El Jaguarito Playero estuvo en un rango de 130 y 140 kilómetros por hora.

Lo más curioso del asunto es que El Cuaco Regio su bien le dedicó muchas vueltas por carreteras de Nuevo León, de ahí se jaló para el Estado de México, donde hizo un buen tiempo para ir acumulando kilómetros y puntos. Curioso, muy curioso, resultó el apoyo recibido por el norteño particularmente en los libramientos de Toluca hacia Atlacomulco y de ahí al El Oro, desde donde dio vuelta en U desperdiciando la oportunidad de entrar a toda velocidad a carreteras michoacanas. Prefirió regresar a la Ciudad de México y dar varias vueltas por los circuitos de la Condesa y la Roma.

En tanto, Chalecito Azul que también ya cumplió con los kilómetros necesarios, pero no con los puntos, decidió darle una peinada a todo el territorio nacional. Si bien ha dedicado más tiempo a dar más vueltas en la Ciudad de México, también lo ha hecho por el Estado de México, Oaxaca y Chiapas. Sólo en Baja California Sur, Quintana Roo y Nayarit tiene pocos kilómetros recorridos, así que tendrá que regresar a sumar kilómetros.

En tanto El Jaguarito Playero que está a punto de lograr los kilómetros necesarios ha distribuido mejor sus energías a lo largo del territorio nacional. Eso sí, sus registros señalan que ha recorrido más carreteras guerrerenses, particularmente entre Técpan de Galeana y Zihuatanejo, donde regresa con frecuencia a echar taco en un restaurantito metido en una panadería de nombre Armidas para hartarse de aporreadillo y tortillas recién echadas al comal.

En esta carrera muy atrás quedaron Marichu y El Perico, ese que dice que donde quiera es verde que no ha logrado capitalizar su fama en la tele y la radio. Ya sabe que era toda una estrella en la industria de los bulbos.

No se hagan con la lana

En la carrera previa del circuito de marcas lo más interesante no ha sido lo que pasa en las carreteras y terracerías por donde circulan los candidatos porque su paso por pueblos y ciudades ha sido más bien desangelado. Lo que ha causado más ruido son los acomodos en los equipos y cuartos de guerra que utilizarán los pilotos una vez que estén en la carrera grande.

Tony El Irlandés compro una corneta desechada en la escudería azul para tener mejor comunicación con el público. Dicen que tiene sonido de pianista, pero como son tantos aditamentos que trae este carro en especial y son tantas las manos que se meten para hacerle mejoras al carrito que quién sabe si todos los aparatejos se comuniquen o si los vaya a usar el piloto porque luego hasta se les escapa.

Dicen que esta semana se fue a echar unas tortas de pavo al centro de la Ciudad de México, sus favoritas, mientras su cuarto de guerra se echaba una manita de conquián. Ya sabe, en ese grupo todo mundo quiere hacer al menos un parcito con la sota y siete de espadas.

Y mientras todo eso ocurre, los jueces de carrera han salido a decir que no se hagan tontos los corredores con sus cuentas porque nomás no les cuadra que sean tan ajustados con la lana. Nadie cree que Riky El Gallo Blanco traiga un promedio de gasto de 117,000 pesos, con eso no le alcanza ni para el colegio de su hijo; los 154,000 pesos que gasta diario Tony El Irlandés, eso ni para pagarle un día a los mecánicos azules que tiene contratados y menos le creen a Lopitos El Molido Solitario que gaste sólo 25,000 pesos diarios. Además Don Lencho soltó en run run que alguien está haciendo trampa.

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