Bien importante lo que señala Miguel Ángel González Block, investigador de la Facultad de Ciencias de Salud en Universidad Anáhuac, respecto al esperado aumento del gasto de bolsillo a raíz de las fallidas políticas para compra y abasto de medicamentos y demás insumos para la salud de los mexicanos.

Calcula que podría incrementarse hasta 50% del gasto total en salud, lo cual será pésima noticia. De por sí llevamos muchos años en los primeros lugares del mundo en gasto de bolsillo, que es el más ineficiente y muchas veces catastrófico y empobrecedor de las familias.

Conforme la OCDE, México registra un gasto de bolsillo de 41% respecto del gasto total en salud y aumentarlo a 50% sería un retroceso de cuando menos una década, dice González Block. El país venía con una ruta de descenso en dicho gasto de bolsillo, como parte de la estrategia de haber conformado el Seguro Popular ahora extinto.

El desorden caótico en los últimos dos años en compras de medicamentos y demás insumos de la salud resultará muy costoso no sólo al Erario público, sino al bolsillo familiar.

Pero seguramente no lo alcanzan a ver los directivos del INSABI -al que le dejaron la responsabilidad de las compras del sector- empezando por su titular el antropólogo Juan Ferrer y en general sus directivos que, en efecto, desconocen por completo el sistema nacional de salud y tienen cero experiencia en el ámbito de compras.

La nueva crisis se veía venir desde que todos se centraron solamente en la compra UNOPS, cuando este organismo dijo desde un principio que sólo cubriría las necesidades de medicamentos a partir del segundo semestre. Para las necesidades del primer semestre UNOPS se lavó las manos y a INSABI poco le importó.

¿Por qué todos ignoraron que el primer semestre se quedaba sin abasto?

Hubo oportunidad entre septiembre y diciembre de hacer las compras con tiempo, pero evidentemente INSABI estaba más ocupado en otras cosas, como seguir deshaciendo la estructura con la que medio funcionaba. Los directivos de la industria farmacéutica con 150 plantas de fabricación de fármacos en territorio nacional se quedaron esperando y preguntándose cómo le haría el Gobierno para cubrir entre enero y junio.

Nadie hizo algo y eso fue imperdonable. Terminó 2020, pasó enero, llegó febrero y las instituciones -IMSS, ISSSTE, Sedena, Pemex y secretarías estatales de Salud, a las que hace dos años les dijeron que las compras estarían concentradas desde la Federación- vieron que sus inventarios se agotaban y no podían extender más contratos de años pasados.

Ferrer se habrá percatado de repente que tenía encima un grave problema. Fue hasta marzo que emitió la orden para que cada institución comprara como pudiera. Y así ha sido. El problema es que las farmacéuticas nacionales no estaban en capacidad de surtir de un día para otro. Entonces, otra vez el shopping farmacéutico de emergencia en el extranjero, pero claro que a precios desorbitantes y no en los volúmenes necesarios para el tamaño de nuestra población.

De ahí que enero, febrero y marzo ha sido tiempo de compras desordenadas, caóticas y duplicadas. Evidentemente nos resultará muy caro; ya nos estaremos enterando más adelante de cuánto será.

Con todo y lo dramático que significa esto para los pacientes, hay un efecto que ojalá sea positivo a futuro: la mayor vigilancia ciudadana con cada vez más iniciativas analizando al sector. Desde el CIEP con sus investigaciones presupuestarias; el IMCO con sus hallazgos reveladores sobre compras a empresas que nada tenían que ver con salud; el Colectivo Cero Desabasto junto con Nosotrxs analizando toda la cadena de acceso; el Centro de Análisis Fundar y ahora la iniciativa Soy Paciente, donde participan varios especialistas entre ellos González Block.

Reunión de farma con nuevo titular Cofepris

Muy positiva señal fue la reciente reunión del nuevo regulador sanitario Alejandro Svarch con los representantes de la industria productora de medicamentos y dispositivos médicos -incluidos Canifarma, AMIIF, Amelaf, Anafam y AMID- no por otra cosa, sino porque muestra que Cofepris ya ubicó la importancia de que sus agentes regulados tengan información para que el mercado funcione mejor.

Les informó básicamente sobre cambios al Reglamento de Insumos para la Salud (RIS), el cual ya fue publicado en la Conamer para recibir observaciones.

Entre los principales cambios están:

1. Los registros sanitarios de medicamentos y dispositivos médicos podrán tener vigencia por tiempo indefinido, previa prórroga a los 5 años de su otorgamiento, y una más si Cofepris lo solicita por temas de farmacovigilancia o tecnovigilancia.

2. Cofepris aceptará documentos en inglés sin traducción, pero para el resto de idiomas sí seguirá requiriendo traducción. (Esperemos que esto también lo haga valer para el etiquetado de productos y no permita que sigan entrando medicamentos en lituano, coreano y otros).

3. Otro cambio relevante es que para nuevos registros sanitarios se aceptarán estudios clínicos de origen externo para medicamentos biotecnológicos y biocomparables; pero en la primera prórroga se deberá confirmar intercambiabilidad con estudios realizados en México.

4. Se regresa al empaque y etiquetado diferenciado entre medicamentos destinados a sector público y sector privado. Se propone una transición de 180 días para su implementación.

@maribelrcoronel

maribel.coronel@eleconomista.mx

Maribel Ramírez Coronel

Periodista en temas de economía y salud

Salud y Negocios

Comunicadora especializada en salud pública y en industria de la salud. Cursando la maestria en Administración en Sistemas de Salud en FCA de la UNAM.

Fundadora en 2004 de www.Plenilunia.com, concepto sobre salud femenina. Me apasiona investigar y reportar sobre salud, innovación, la industria relacionada a la ciencia, y encontrarle el enfoque de negocios con objetividad a cada tema.

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