Por un lado, el pasado miércoles 1 de julio entró en vigor el T-MEC; por otro, la posible legislación en materia de subcontratación sigue pendiente. En ambos casos, aunque existe la promesa de crecimiento económico y de mejoramiento laboral, restan todavía grandes obstáculos y escollos que nuestro país debe superar si quiere hacer efectivos dichos cambios y traducirlos en un provecho real para la población.

Debe tenerse presente que la pandemia de Covid-19 ha generado un panorama realmente crítico: los intercambios comerciales entre México y sus vecinos del norte cayeron en casi un 45% durante abril. Además de esto, tanto el T-MEC como la tercerización tendrán que superar una serie de retos adicionales.

Al respecto, es muy importante ver si será posible que en México se aplique de manera irrestricta la reforma laboral de 2019. Yo tengo mis dudas, sobre todo en ámbitos como la democracia sindical, donde han proliferado las malas prácticas hasta el punto de convertirse, casi sin exagerar y de manera muy lamentable, en elementos constitutivos del mundo laboral nacional.

Los incumplimientos de nuestro país de los parámetros pactados con las otras naciones de América del Norte implicarían sanciones comerciales. Además, desincentivarían la inversión con toda seguridad. La situación se vuelve aún más complicada en la medida en que el nuevo Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral comenzará a operar a finales de este año (no antes) y cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador ha reconocido que la transición hacia la justicia laboral puede tardar tres o cuatro años.

Igualmente, en materia de subcontratación hay dificultades. Pese a que en América del Norte hay cuando menos 30 millones de trabajadores que laboran bajo algún esquema de tercerización, dentro del Poder Legislativo mexicano sigue habiendo voces que, lejos de buscar optimizar la subcontratación para potenciarla y garantizar la responsabilidad, desean, en los hechos, prohibir este modelo. El debate en esta materia ha sido suspendido durante los meses de confinamiento por el coronavirus, pero todo indica que habrá de retomarse en las próximas semanas.

Tanto la subcontratación como el T-MEC son indispensables para detonar el empleo formal, intensificar las relaciones comerciales en nuestra región y, entonces, generar desarrollo económico y social. Pero ambos enfrentan retos que habrá que superar si se quiere retomar la senda del crecimiento.

*El autor es director general de TallentiaMX.