Claudia Sheinbaum ejecuta de manera súbita una campaña promocional para sembrar gramaje internacional en sus rasgos políticos.

Sus pocas manifestaciones sobre temas internacionales han sido desafortunadas.

Le entregó las llaves de la Ciudad de México a Evo Morales, traidor de la democracia (incumplió el plebiscito sobre su reciente candidatura presidencial porque lo perdió), e hizo público su desconocimiento del sistema político alemán.

Esto último lo escribió en Twitter en 2019: “Angela Merkel tiene 14 años en el poder, pero como es Alemania nadie dice nada. Evo Morales tiene 13 años en la presidencia por decisión soberana de su pueblo, pero como es un país en vías de desarrollo, lo acusan de “dictador””.

A Merkel la elige el Parlamento, no las urnas. Evo Morales violó la Constitución que él mismo redactó, y algo más, tras haber resentido el retiro de apoyo del principal sindicato de Bolivia en las últimas elecciones, instrumentó un fraude electoral. Pero al proyectar la retórica del “buen salvaje” creó el típico guion chavista: “nos quisieron dar un golpe de Estado porque nos discriminan”.

Candidata orgánica de López Obrador, Claudia Sheinbaum prima su relación con el presidente sobre el uso del cubrebocas. “Llevamos tantos años de lucha juntos que un cubrebocas no nos va a dividir, sencillamente yo pensaba de esa manera y así lo dije, pero tampoco critico la otra”, comenta a Javier Lafuente para la revista de El País.

No es necesario recordar la confusión que sembraron los actos zalameros de López-Gatell y las estampitas “detente”.

A Claudia Sheinbaum no se le conoce un discurso internacional ni un viaje al exterior donde se haya reunido con alcaldes de las grandes metrópolis para plantear problemas en común, avizorando soluciones.

Su inclinación hacia el presidente López Obrador incluye el tema del feminismo. “Yo pienso que es un hombre profundamente feminista”, cuando en realidad, la agenda del presidente no se distingue por ser progresista. ¿Hace cuántos años no pronuncia las palabras “izquierda progresista”?

Sheinbaum se va a encontrar en 2024 con una clase media lesionada económicamente y agraviada públicamente.

La popularidad es intransferible, y menos en escenarios de crisis. Los liderazgos nunca son codependientes ni mimetizables.

No son deseables ni imaginables seis años más con una presidencia con visión etnocentrista. El nacionalismo no ayuda a resolver problemas como el calentamiento global, pandemias y migración.

Confundir a Evo Morales con Angela Merkel tiene un costo democrático.

@faustopretelin

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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