El pasado 26 de junio del presente año, el presidente Enrique Peña Nieto publicó un decreto en el Diario Oficial de la Federación por el que se reforman y adicionan diversas disposiciones de la Ley de Aviación Civil. Estas reformas son producto de intensas conversaciones entre el Poder Legislativo a través de la LXIII Legislatura de la Cámara de Diputados y organismos y empresas del sector Aviación Civil con motivo de diversas preocupaciones en cuanto a la atención que recibían los pasajeros aéreos. De acuerdo a los propios diputados, estas reformas “ponen en el centro a los pasajeros” y tienen la intención de generar los incentivos para que las aerolíneas mejoren la calidad con la que los atienden. Si bien no queda duda sobre el objetivo, algunas de las reformas son en el menor de los casos controversiales en relación a las tendencias internacionales de la industria de los aerolíneas, la racionalidad económica y la regulación de otros servicios como otros medios de transporte, el sector turismo, actividades de entretenimiento, etc.

En los últimos años, el transporte aéreo en México ha experimentado un crecimiento importante, lo que ha significado beneficios para las aerolíneas, para los pasajeros, para el país en su conjunto. Sin embargo, los beneficios han venido aparejados de costos para todos los involucrados en el sector (pasajeros, aerolíneas y aeropuertos), lo que ha generado retos para un mejor uso de la infraestructura aeroportuaria, así como mayor eficiencia de las aerolíneas. Por ejemplo, entre julio del 2016 y enero del 2017, el porcentaje de vuelos demorados en el AICM rondó entre 30 y 44% de los vuelos mensuales, mientras que el porcentaje de vuelos cancelados está entre 5 y 7 por ciento. Este desempeño depende de la temporada y el volumen de operaciones, ya que en los meses de temporada baja donde hay menos vuelos, hay un mejor desempeño; mientras que en los meses de temporada alta donde hay más vuelos, hay un peor desempeño.

Uno de los principales responsables de las demoras en el AICM son las aerolíneas, aunque no son los únicos. Otros agentes involucrados son los aeropuertos, los servicios de migración, etc. Por lo tanto, haber diseñado un conjunto de reformas a la Ley de Aviación Civil para proteger a los pasajeros que experimentan demoras y cancelaciones atribuyendo la responsabilidad sólo a las aerolíneas es una solución incompleta y parcial.

La reforma supone que las compensaciones generarán los incentivos para que las aerolíneas “corrijan” su desempeño sin tomar en cuenta otras posibles reacciones y los efectos en el volumen de vuelos y pasajeros transportados. Las aerolíneas han declarado que un posible efecto ante estas reformas sea un incremento en los precios de los boletos aéreos, lo que en términos económicos tiene sentido. Las compensaciones son un incremento en los costos desde la perspectiva de las aerolíneas, lo que reduciría su oferta de asientos, lo que a su vez reduciría la cantidad demandada de asientos por los pasajeros y terminaría por incrementar los precios de los boletos aéreos. Por otro lado, la reducción en pasajeros estaría asociada a una reducción de vuelos y a su vez una reducción en las demoras. Entonces, puede ser que esta reforma logre su objetivo, aunque con efectos no previstos, como un incremento en los boletos de avión.

Desde una perspectiva económica, algunas de las reformas se pueden considerar como correctas pues tratan de corregir fallas de mercado como la falta de acceso por parte de los pasajeros a información veraz; otras como controversiales y con retos técnicos importantes para su implementación como saber en tiempo real quién es el responsable de las demoras y finalmente algunas como fallas regulatorias porque modifican las características del servicio (obligación de transportar la maleta o las dimensiones de las mismas) pues en los mercados son las empresas las que diseñan el producto o servicio en aras de incrementar su rentabilidad y satisfacer las demandas de sus consumidores, cuestión que no siempre logran.

Profesor  investigador de la Universidad Anáhuac