Los casi 37 millones de mexicanos o descendientes de mexicanos constituyen 62% de la población hispana de los Estados Unidos. Poco más de 25 millones de ellos son estadounidenses de origen mexicano y unos 11 millones son mexicanos que por alguna razón u otra emigraron a ese país. De estos últimos, 5 millones radican ahí ilegalmente.

11.2 millones, especialmente los nacidos en México, envían cada año miles de millones de dólares a aproximadamente 1.6 millones de hogares en donde viven unas 10 millones de personas.

Las remesas ayudan a que quienes las reciben satisfagan más sus necesidades básicas ya que con ese dinero muchos mexicanos financian la compra de una casa, mejoran sus viviendas, o adquieren enseres domésticos y vehículos. En pocas palabras, son una importante aportación a la economía de diversas regiones del país, especialmente las que más han contribuido a la emigración hacia los EU.

En el 2019, México recibió 36,049 millones de dólares por concepto de remesas, 7.04% más que los 33,677 millones del 2018. Fue un récord histórico y este envío de dinero, después de las exportaciones de vehículos y autopartes, representó la segunda fuente de divisas del país.

Cuando se inició la pandemia, muchos analistas predijeron una caída en el monto de las remesas. En este espacio comenté el 19 de abril pasado que diversos analistas estimaban “una baja de entre 17% y 25% de las remesas hacia nuestro país, entre otras desagradables realidades”.

Ese pronóstico no se ha cumplido, hasta ahora, y los paisanos en el exterior no se han olvidado de sus familias.

En enero pasado, el monto de las remesas ascendió a casi 2,583 millones de dólares, en febrero a poco más de 2,694 millones y en marzo estuvieron encima de los 4,016 millones, un récord. En total se recibieron en el primer trimestre del año, poco más de 9,293 millones de dólares, 18.4% más que los casi 7,852 millones que llegaron en el mismo periodo del 2019.

¿Qué sucede? ¿Por qué no se han cumplido los vaticinios de los analistas?

De acuerdo con Rodrigo Camarena y Lorena Kourousias, presidente y directora ejecutiva de Mixteca Organization, Inc., una organización de apoyo a migrantes localizada en la ciudad de Nueva York, las remesas siguen llegando a México porque los inmigrantes mexicanos tienen más probabilidades que otros trabajadores de laborar en las industrias de construcción, mantenimiento, servicios y producción, todos considerados sectores “esenciales” durante la crisis del coronavirus.

Según el Centro de Estudios Monetarios Latinoamericanos (CEMLA), el aumento también se debe, en parte, a la depreciación del peso, que en sólo tres semanas de marzo incrementó el poder adquisitivo de un dólar de 19.42 a 25.35 pesos, un aumento de 30.5 por ciento. El CEMLA añade que la transferencia de remesas promedio aumentó de 315 a 343 dólares.

O, tal vez, los mexicanos en EU han decidido no olvidarse de sus familiares, como se los ha pedido muchas veces el presidente Andrés Manuel López Obrador, quien los califica como “héroes vivientes”.

Ojalá que nada interrumpa el gran flujo de las remesas porque de ellas dependen millones de mexicanos. Sin embargo, en la economía pandémica aparentemente no hay reglas y pronosticar el futuro es más que complicado.

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Eduardo Ruiz-Healy

Periodista y productor

Columna invitada

Opinador, columnista, conferencista, media trainer, 35 años de experiencia en medios de comunicación, microempresario.