La bicefalia Pedro Castillo/Vladimir Cerrón tiró ancla al Gobierno desde el mismo día de la toma de posesión del primero como presidente de Perú. La travesía del Gobierno será lenta y tendrá como principal opositor, paradójicamente, al partido que llevó a Castillo a la presidencia, Perú Posible.

Castillo demoró 48 horas en nombrar al ministro más estratégico dada la incertidumbre del modelo político que ganó en las elecciones presidenciales: el de Finanzas. En pocas horas, dicho ministerio, ha demostrado que será el eje central del Gobierno porque medirá el alcance ideológico de Castillo y al mismo tiempo, será el dique de contención de la influencia que tiene el líder de Perú Posible, el marxista Vladimir Cerrón.

Por lo pronto, las decisiones trémulas de Castillo golpearon la Bolsa de Valores el pasado viernes (-6%) y movió el mercado cambiario por arriba de los cuatro soles por dólar.  

Pedro Francke, de izquierda moderada se resistió durante 24 horas en aceptar la invitación de Castillo para ocupar la cartera económica de su Gobierno. Francke lo pensó el jueves después de que le confirmaron que Gido Bellido, apologeta del terrorismo, homófobo e incondicional de Cerrón, ocuparía la presidencia del Consejo de Ministros (primer ministro).

Sumida en la profunda grieta que abrió el paso corruptor de Odebrecht, la clase política peruana se quedó sin atributos atractivos para ofrecerlos durante la contienda electoral. No había escena más grotesca como la de Keiko Fujimori vestida de demócrata y lanzando la mayor promesa a su padre encarcelado por haber cometido actos típicos de un autócrata criminal. Castillo fue el outsider perfecto para votar por la no-política.

Pedro Castillo abrió la primera crisis de Gobierno por las disputas de poder entre su partido y los partidos que lo respaldaron en la segunda vuelta, y que serán importantes desde el Congreso. Cerrón y Bellido no logran esconder sus apetitos por lesionar al Congreso. Entienden que ha sido el Congreso la tumba de recientes presidentes a través del artículo que promueve la vacancia por múltiples motivos.

Guido Bellido no es el personaje que requiere el presidente para que lleve la relación con el Congreso. Su perfil lo desacredita. En 2017 escribió en Facebook un mensaje de apoyo a la fallecida Edith Lagos, una de los miembros de Sendero Luminoso, el grupo terrorista con identidad marxista-leninista-maoísta cuyo objetivo fundacional era reemplazar las instituciones peruanas a las que consideraba burguesas.

La Fiscalía peruana abrió una investigación a Bellido por posible apología al terrorismo.

Bellido es aliado de Cuba. Él considera que es una democracia por el supuesto apoyo mayoritario que recibe su Gobierno de parte de la sociedad. Conjeturas mientras no haya elecciones libres.

Las próximas semanas continuará el asentamiento del Gobierno de Castillo. Los dos espacios que ayudarán a Pedro Castillo a transitar serán el ministerio de Finanzas de Pedro Francke y el Congreso que, por mucho, no es controlado por Perú Posible (tiene 37 de 130 escaños). Del otro lado está Vladimir Cerrón y Guido Bellido, los nostálgicos del marxismo que consideran al presidente como su empleado.

Lo que es indudable es que el presidente Pedro Catillo tendrá que elegir el camino a seguir. No puede apoyar a Bellido y a Francke por igual porque ambos tienen dos miradas opuestas sobre la economía.

Todo se convirtió en una fiesta cuando su rival a vencer era Keiko Fujimori. Ahora, Castillo deberá comenzar por crearse un liderazgo para quitarse el estigma que le fue impuesto por Vladimir Cerrón. Para ello, está obligado a dar un golpe de timón que, inclusive, le podría costar el apoyo de Perú Posible.

Hoy se ve difícil que lo haga. Pero mientras deje pasar el tiempo, le ocurrirá lo narrado por Julio Cortázar en Casa tomada. Un día, Castillo se dará cuenta que la presidencia le fue arrebatada por el tándem Cerrón/Bellido.

@faustopretelin

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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